El showtime de la NBA, que tolera todo tipo de festejos de los jugadores y gestos que en Uruguay podrían desencadenar una batalla campal en cualquier rectángulo de juego, tuvo un breve paréntesis anoche en la victoria de Oklahoma City Thunder por 103-97 visitando a Filadelfia 76ers.

Russel Westbrook, base de los Thunder, concretó un doble en bandeja con falta incluida a 4’52’’ del cierre del primer cuarto, ampliando a 13 puntos la ventaja de su equipo, y al seguir a la carrera celebrando la anotación se topó con un veterano fanático del cuadro rival que le hizo un gesto obsceno.

La imagen, tan habitual en varios países de Sudamérica, recorrió el mundo en cuestión de horas por lo poco habitual que resulta en el deporte estadounidense. El hincha fue expulsado del estadio y el jugador aseguró que “fue una locura”, y que no entró en un intercambio de insultos porque la última vez que lo hizo le costó 25.000 dólares de multa. “Ellos pueden hacer y decir lo que quieran, pero mi trabajo es jugar”, explicó.