Por José Luis Calvete
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Desde Guadalajara
El 0-1 con el que se fue al descanso Uruguay ante España en Guadalajara, en el cierre del grupo H de la Copa del Mundo, solo se explica por un error claro de Fernando Muslera ante un disparo sin grandes pretensiones de Álex Baena, luego de 42 minutos de escasas situaciones creadas por ambas selecciones, más allá de que la Roja tuvo mayor protagonismo.
El planteo inicial se dio tal como se esperaba, con dos equipos parados en forma de 4-3-3 y España teniendo más la pelota. La Celeste mostró a Manuel Ugarte replegado casi entre los centrales, a Federico Valverde y Rodrigo Bentancur batallando con los interiores rivales, y por las bandas constantes mano a mano entre extremos y laterales.
Hubo especial hincapié en el retroceso de Maximiliano Araújo para colaborar con Juan Manuel Sanabria en la difícil tarea de contener a Lamine Yamal por el sector zurdo de la defensa charrúa, y una tendencia de Sebastián Cáceres a pegarse a Mikel Oyarzábal para que Mathías Olivera sobrara y estuviera atento a la espalda de Sanabria.
El cooling break se dio cuando España sometía a Uruguay desde la tenencia, pero sin generar situaciones de gol claras. El 4-3-3 inicial mutó rápidamente en un marcado 4-1-4-1 a la hora del retroceso, dado que la Roja tenía sitiado al conjunto de Marcelo Bielsa, que cuando recuperaba no podía cruzar la mitad de la cancha en bloque.
Recién después del corte por hidratación hubo un par de insinuaciones de Uruguay, por la vía del contragolpe, pero ninguna se concretó porque Darwin Núñez falló en la finalización o en el último pase. El 9 estuvo totalmente inconexo con el resto del equipo, tanto a la hora de presionar como de buscar asociaciones, más allá de que el balón le llegó poco.
Cuando la Celeste tomó aire y pudo defenderse desde la tenencia, fue porque Bentancur puso la pausa y volvió a demostrar que la pelota nunca la pesa. Desde sus rodeos y pases bien dirigidos, el equipo pudo salir en bloque y posicionarse unos metros más arriba, por lo que se encaminaba para poder cerrar un primer tiempo sin mayores sobresaltos en el tramo final.
No obstante, un error individual volvió a costarle un gol de Uruguay. Un desborde de Mikel Merino terminó en control y derechazo débil del zurdo Álex Baena, que encontró una flojísima respuesta de Muslera y terminó en la red cuando el gol no se veía por ningún lado.
Por José Luis Calvete
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