A pocos días de la disputa de la fecha 7 del Clausura mexicano, Monterrey vive horas decisivas que podrían derivar en cambios fuertes en su plantel. La lesión del francés Anthony Martial (luxación de hombro) obligó a la directiva a moverse rápido en el mercado y un nombre inesperado comenzó a sonar con fuerza: el uruguayo Jonathan Rodríguez.
El delantero, que se encuentra en condición de agente libre, aparece como una alternativa concreta para reforzar el ataque albiazul en un tramo clave del torneo. Sin embargo, su eventual llegada no sería tan simple: para incorporarlo, Rayados debe liberar una plaza de extranjero.
Y ahí entra en escena otro uruguayo. El arquero Santiago Mele, un posible mundialista, es hoy el principal apuntado a dejar el club para habilitar el cupo necesario. El guardameta, que ha quedado relegado a la suplencia, no vería con malos ojos una salida inmediata.
De acuerdo a medios locales, el propio Mele estaría presionando a la directiva regiomontana para facilitar su salida, con un objetivo claro: sumar minutos y no perder terreno en la carrera rumbo al Copa del Mundo.
La situación no es menor. En un año decisivo a nivel internacional, el arquero sabe que la continuidad es clave para mantenerse en la órbita de la selección uruguaya, por lo que priorizaría un destino donde pueda ser titular.
El problema es el mercado. Con el período de pases ya cerrado en México, Mele no puede ser transferido a otro club de la Liga MX ni de la Expansión MX, lo que reduce sus opciones exclusivamente al exterior.
Entre los países que aún mantienen abierta su ventana de transferencias aparecen Uruguay, Brasil, Colombia, Argentina, Paraguay, Perú, Bolivia y Estados Unidos, con fechas de cierre escalonadas entre fines de febrero y el 25 de marzo.
Las próximas horas serán determinantes. En Rayados se juega más que un fichaje: se define una reestructuración que puede impactar tanto en el presente inmediato del Clausura como en el futuro internacional de un arquero uruguayo que busca protagonismo.