Lionel Messi concedió una extensa entrevista a Luzu TV, que se grabó el pasado 9 de diciembre y se emitió recién hoy, 6 de enero. De fútbol habló poco, y la charla giró mucho más en torno a lo que ocurre en su vida fuera de la cancha que dentro. Desde que su esposa les prohíbe a él y a sus hijos usar la pelota en la casa, hasta su obsesión por el orden.
“Ella era un desastre, y yo todo ordenado. Ahora somos los dos obsesionados. No me gusta que me toquen las cosas. Tengo que saber dónde está todo”, contó Messi, quien se definió como un “romántico poco demostrativo” al que le “gustan los detalles”.
“Tengo mi parte de que soy más raro que la mierda. Me gusta estar solo. Disfruto estar solo. Por ahí, el quilombo de la casa y de los tres chicos corriendo para todos lados me satura. Me gustan mis momentos de soledad y miro tele o algún partido”, contó, y reconoció como un defecto que, al ser “muy estructurado”, a veces “pequeñas boludeces” le “cambian el estado de ánimo”. “Me bloqueo y me cuesta salir. El que más me saca de esos bloqueos es mi hijo Mateo”, dijo.
Hizo terapia en sus inicios en el Barcelona. “Después, no hice más. Soy muy de comerme los problemas solo. En lo deportivo siempre fui el crítico número uno conmigo. Sé cuándo hice las cosas bien y cuándo hice las cosas mal. Pero siempre necesité la aprobación o la opinión de mi viejo, desde chiquito. Terminaba un partido y le preguntaba cualquier cosa a él”, comentó.
“No uso ChatGPT. No le agarré la vuelta”, dijo Messi, a quien nadie escuchó públicamente hablar en un idioma que no sea castellano. “Es pudor. Me siento raro hablando en otro idioma”, reconoció, al ser consultado al respecto. “No me gusta y prefiero hacerlo todo en español. Inglés creo que puedo hablar, pero en privado”, sostuvo el 10 argentino.
Reconoció que consume “programas de chimentos” porque le “divierten”, y aclaró su cara de aburrimiento en un video que se viralizó en medio de los festejos del Inter Miami tras ganar la MLS. “Primero, que no me gusta. Habíamos hecho 500 trencitos. Algunos habían tomado un par de copas y decían: ‘trencito otra vez’”, recordó.
“Para bailar tengo que estar un poquito escabiado”, dijo, y respondió sobre su bebida predilecta para esas oportunidades. “Me gusta el vino. Si no, vino y Sprite para que pegue rápido”, concluyó.