Los medios españoles se deshicieron en elogios con el uruguayo Federico Valverde tras su triplete ante el Manchester City en el triunfo 3-0 del Real Madrid en el Santiago Bernabéu por la ida de los octavos de final de la Champions League.
“Se reencarnó en Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé”, escribía Mundo Deportivo; “El 8 dejó sin palabras al Bernabéu... y a sus compañeros en la celebración”, analizaba Marca, mientras que AS expresaba: “Llegó la obra maestra del uruguayo”. Repasá sus crónicas:
DIARIO MARCA
Y si la noche europea en el Bernabéu la arrancó Courtois... fue Valverde quien la remató con una voracidad nunca antes vista. Su versión más letal dentro del área. Firmó el primero, el segundo y el tercero de la noche. Su primer hat-trick de blanco llegó en el momento más importante posible y en medio de la locura de un estadio que entró en trance. Otra vez la bendita locura en el manicomio blanco en sus noches europeas.
El segundo del uruguayo lo arrancaría Vinícius por la banda izquierda, movimiento por dentro, pase filtrado y, ayudado por el toque de Rúben Dias, el balón le llegaría a Valverde. El desmarque fue bueno, el control más de lo mismo... y la definición de 9 puro girando el tobillo para cruzar el balón donde fue imposible llegar para Donnarumma. Otro más, pero quedaría el mejor de su noche inolvidable.
En el 42, llegaría una obra de arte que quizás la podría firmar tan solo un 0,1% de los futbolistas del planeta. Picadita de Brahim y un movimiento para la historia de Valverde. Sombrero a Guehi y zapatazo para batir a Donnarumma en la misma frontal del área pequeña. El 8 dejó sin palabras al Bernabéu... y a sus compañeros en la celebración. Lo mejor, otra vez, fue ver a Rüdiger tocando las piernas del uruguayo para ver si había algo “raro” en la locura de Fede. Pero no, tan solo magia.
Diario AS
Fede Valverde ha firmado grandes actuaciones con la camiseta del Real Madrid, pero daba la sensación de que estaba por llegar su gran obra maestra y esta apareció en la primera parte del duelo de ida de octavos de final de la Champions ante el Manchester City. Sin Mbappé ni Bellingham, lesionados, y con Gonzalo en el banquillo, el Madrid salió con Vinícius y Brahim arriba o, lo que es lo mismo, sin un nueve puro. Una ausencia que el uruguayo entendió a la perfección para hacer un hat-trick en los primeros 45 minutos, el primero de su carrera profesional y que le coloca en un club selecto: solo Rial, Puskas y Mbappé lo habían logrado con el Madrid durante un primer tiempo de Champions. Y solo otro medio blanco había hecho tres goles en la Copa de Europa: fue Pirri, ante el AEL Limasol en 1968.
Fueron tres goles de tres facturas distintas, demostrativas de la exhibición del Halcón. Es la cima de una temporada que para Valverde no estaba siendo fácil. El uruguayo empezó con buen pie con Xabi Alonso, pero pronto llegaron las disensiones por la necesidad de que jugase de lateral derecho, algo a lo que insinuó negarse en declaraciones públicas, aunque luego aclaró que jugará donde le digan. Su deseo es jugar por dentro, pero la realidad es que es por fuera por donde encuentra mejor acomodo a sus cualidades. No es algo nuevo: el curso pasado, en la eliminatoria de repesca ante el City en Champions, ya fue el madridista más atinado con balón (más allá de Mbappé, que hizo un hat-trick) en el 3-1 de vuelta. Y lo hizo jugando como lateral derecho... Con Arbeloa, con el que se abrazó tras uno de sus tantos, ha recuperado su versión más punzante: ya anotó ante el Celta en Balaídos el tanto del triunfo y lleva seis tantos esta campaña, cinco de ellos a las órdenes de Arbeloa.
Diario Mundo Deportivo
Fede Valverde es el hombre de la noche en Madrid. Da igual que el Manchester City tenga 90 minutos más para intentar arreglar la eliminatoria de octavos de la Champions League: el uruguayo lo destrozó en tres zarpazos para completar un hat-trick que lo hubiera firmado el mejor nueve de la historia.
A falta de Kylian Mbappé, presente en la grada del Santiago Bernabéu, Valverde se echó el equipo a la espalda en una exhibición de definición para un centrocampista de pocos precedentes.
Es cierto que tuvo algo de fortuna en los dos primeros goles. Abrió la lata tras una jugada terriblemente defendida por O’Rilley y que además contó con la ayuda de un Donnarumma que retiró la mano dentro del área para que rematara a portería vacía. Y la suerte le persiguió en el segundo, pues el desvío de Rúben Dias se convirtió en una asistencia perfecta.
Para sacarse el sombrero fue lo del tercer tanto. Valverde se reencarnó en Edson Arantes do Nascimento, más conocido como Pelé, para anotar uno de los goles de la Champions League. Brahim jugó un pase bueno pero complicado al área, en picado, y sin dejarla botar y en carrera, Valverde le tiró un sombrero a Guéhi y la enganchó de volea, ajustada al palo. Como es lógico, se desató la locura total en el Santiago Bernabéu en una nueva noche mágia de Champions League, y ya van unas cuantas.