Maximiliano Olivera, capitán de Peñarol, se mostró muy molesto con el arbitraje de Hernán Heras en la derrota 2-1 a manos de Racing, aunque aclaró: “La primera molestia es con nosotros”. “En el primer tiempo estuvimos muy bien y recibimos un gol de pelota quieta, en un rebote, por mala suerte o por no estar bien posicionados. Pero fuimos muy superiores”, dijo a la transmisión oficial.

“En el segundo arrancamos con un error mío, que perdí la pelota, y nos hicieron otro golazo desde afuera del área. Creo que los goles fueron sacados de otro partido. A pesar de que no tuvimos chances muy claras, dominamos todo el partido. Pero estos partidos son detalles, y en esos detalles ellos estuvieron mejor”, reconoció.

“Nosotros nos equivocamos y la primera molestia es con nosotros. Vamos a trabajarlo puertas adentro y lo hablaremos. En lo que está a nuestro alcance somos autocríticos, y aceptamos todas las críticas porque lo perdimos nosotros, pero la molestia es porque desde el primer minuto el arquero de ellos hizo tiempo”, agregó el autor del gol aurinegro este domingo.

“Es el trabajo de ellos y les salió bárbaro. No estoy criticando a Racing; al contrario. Cuando iba a protestar le decía [al árbitro] que lo que hacían ellos estaba bien, porque nosotros lo hacemos en la Copa Libertadores, pero si sos el árbitro tenés que poner orden y hablarle. No pararte de lejos y hacer como si no pasara nada”, lamentó, y agregó que “nunca los apuró”.

“Pasa seguido con este árbitro”

“Cuando nosotros vamos ganando 1-0 en el fútbol uruguayo, salen corriendo a apurar al Washi [Aguerre], o le dicen algo porque hace gestos. Esa es la molestia. Trato de hablar tranquilo y en buenos términos, porque después te pueden sancionar”, añadió.

“Más allá de asumir nuestros errores y felicitar a Racing, porque hizo un gran partido, la molestia es porque no se juega, y las chiquitas siempre para un lado. Estamos molestos y nos pasa seguido con este árbitro, o capaz que nos pasó una vez, ya tenemos ese pensamiento y entramos en esa. Lo de hoy está a la vista”, dijo, y se quejó por su amonestación.

En relación a la tarjeta amarilla que le sacaron, fue claro: “Hubo un outball a dos metros de él que lo vimos las 40.000 personas que estábamos en el estadio. Él no lo vio. Era de las últimas jugadas y me molestó porque capaz que le pegábamos un pelotazo para arriba y teníamos la última. Son chiquitas que a veces no se ven, pero adentro de la cancha nos damos cuenta”.

“No quiero que quede como excusa o que perdimos por el árbitro. Primero los errores nuestros, como el mío en el segundo gol, que me demoré y perdí la pelota. Lo que no está a nuestro alcance molesta. Son varias que venimos aguantándonos los jugadores, que no hablamos nunca. Sale el presidente a hablar y lo sancionan. Nosotros tenemos que callarnos porque capaz que después tenemos represalias dentro de la cancha”, concluyó.