Maximiliano Araújo atraviesa un nuevo ciclo con la selección uruguaya y recordó sus primeros pasos con la Celeste, las dificultades que atravesó junto a su familia, el Mundial y la llegada de Diego Forlán como entrenador.
“Es lo que uno siempre sueña”, comenzó diciendo al ser entrevistado por AUF TV por ser parte del combinado nacional, y destacó que mantenerse fue producto de mucho trabajo tanto en los clubes como con el combinado nacional.
“Ya extrañaba un poco esas anécdotas que te van contando, compartir esos mates, jugar esos trucos y pasar un rato con los compañeros”, contó sobre el reencuentro pos Mundial.
En su club se desempeña como lateral, pero con Uruguay volvió a jugar como volante por izquierda, una decisión tomada por otro de los cambios de este nuevo proceso: Diego Forlán.
El futbolista no escondió su admiración por el nuevo entrenador. “Para nosotros es una felicidad tener como entrenador a uno de los más grandes de la historia del fútbol de nuestro país”, afirmó.
Su primer encuentro con Cachavacha fue, según contó, especial. “Fue increíble poder conocerlo, hablar un poco y empezar a trabajar con él. Para mí es un privilegio, un honor”, relató.
El nuevo técnico ya le marcó algunas pautas: "Me pidió que juegue bien abierto, que trate de tirar diagonales y pegarle al arco también”.
LA ILUSIÓN DE NIÑO
La historia del futbolista tiene varios capítulos difíciles. Araújo recordó especialmente su llegada a México, cuando pasó un año sin jugar y llegó a pensar en regresar a Uruguay para volver a competir.
“Creo que la vida me dio otra oportunidad. Y ahí también empezó todo”, contó. Con el paso del tiempo, aquello que parecía lejano se transformó en realidad: Copa América, Eliminatorias y Mundial aparecieron en su carrera.
Incluso confesó una intimidad que refleja cuánto deseaba llegar a la selección: "Muchas veces dormía con la camiseta de Uruguay. Era un sueño que quería cumplir”.
El Mundial, en ese sentido, fue la concreción del “sueño más grande”. Araújo pudo jugarlo, convertir dos goles y vivirlo junto a su familia en las tribunas. “Poder vivirlo también con mi familia en la tribuna creo que fue aún mejor”, expresó.
Uno de los momentos que más recuerda fue el gol que le dedicó a Luis Suárez en el empate 2-2 con Cabo Verde en Miami. Araújo contó que no sabía que el delantero estaría presente cuando salió al campo de juego, pero verlo en la pantalla gigante le generó una emoción especial.
“Cuando lo enfocan y todo el estadio empieza a gritar y miro a la pantalla, me dio una energía, me hizo sentir algo muy lindo en el cuerpo”, contó. Por eso, cuando convirtió, no lo dudó: la dedicatoria fue para Suárez. “Es mi ídolo”, explicó, aunque aclaró que la relación trascendió lo futbolístico. “Me ayudó muchísimo, me trató como a su hijo”, dijo sobre el delantero.
Durante sus vacaciones, además, Araújo cumplió otro sueño: conocer a Lionel Messi. “Poder conocer a Leo también fue algo muy hermoso”, contó sobre una visita que realizó durante ese período.
El techo
Pero una de las historias más fuertes de la entrevista apareció al recordar sus primeros años en el fútbol y su vínculo con Jorge Giordano.
"Wanderers es el club más importante de mi vida porque me crió, me formó, le debo todo, realmente fui muy feliz ahí. Llegué cuando Defensor me dejó libre y realmente me trataron muy bien. En ese momento yo era bastante conflictivo y me ayudaron mucho. Jorge Giordano fue el entrenador que me subió a Primera".
El talentoso jugador contó que, cuando comenzaba a entrenar con el primer equipo, llegó tarde a una práctica. Giordano, actual director de Selecciones Nacionales de la AUF, lo reprendió y luego habló con él para conocer el motivo. La explicación estaba en su casa: llovía y la familia tenía problemas con el techo.
“En mi casa se llovía y teníamos que levantarnos muy temprano, de madrugada, y ya hacía muchos días que no paraba la lluvia”, relató.
Araújo contó la situación con sinceridad y, una semana después, ocurrió algo que nunca olvidó. “Me dijo que estaría todo cambiado, que no tendría excusa”, recordó.
Giordano había conseguido solucionar el problema del techo de su casa. “Cuando vi cambiar el techo de mi casa fue una de las sensaciones más lindas que me pasó en mi vida. Me largué a llorar”, confesó.
El futbolista explicó que en aquel momento el dinero que ganaba apenas alcanzaba para las necesidades básicas de la familia. Por eso, más de una década después, ese gesto permanece intacto en su memoria. “Siempre se lo agradezco. Ese gesto lo voy a llevar siempre conmigo”, aseguró.
Pedido de COnfianza
Araújo cerró hablando del futuro de la selección y del nuevo proceso que comenzó con Forlán. Tras el resultado que Uruguay obtuvo en el Mundial, el futbolista pidió paciencia y respaldo.
“Que confíen. Empieza algo nuevo, muy lindo, las energías están a tope. Estamos trabajando duro para que se vean los resultados reflejados en la cancha”, agregó.
Para el jugador, el camino recién comienza y todavía queda mucho por construir, y dejó su mensaje al hincha: “Que confíen y nos apoyen. Tenemos grandísimos jugadores”.
Y cerró con una frase que resume su propia historia: después de haber pasado por momentos en los que hasta parecía difícil imaginar una convocatoria a Uruguay, ahora vuelve a ponerse la camiseta celeste con la misma ilusión de aquel niño que esperaba su oportunidad. “Hay que prepararse para volver a soñar”.