Matías Calimares, el más joven de los participantes de la primera edición de Gran Hermano Uruguay, habló ante sus compañeros del reality show este miércoles sobre la lesión de rodilla que siembra dudas sobre su futuro en el básquetbol.
“Nadie sabe. Pensé que si lo contaba no iba a entrar. Me preguntaron qué me pasó y tuve que mentir, porque no me gusta ser víctima”, dijo al resto de los integrantes de la casa durante una instancia de revelaciones propuesta por la producción y denominada Tu cuerpo habla, en la que cada uno pasó al frente y habló.
“Me rompí el cruzado, menisco y parte del hueso está jodido”, dijo sobre su rodilla derecha, visiblemente lesionada. Según narró, la lesión se produjo el 18 de julio. Fue en un partido de formativas visitando a Peñarol, un día después de su último encuentro con el primer equipo de Sayago, cuando entró los últimos cinco segundos del tercer cuarto en la victoria 77-73 a domicilio sobre Marne por la Liga de Ascenso.
“Esto que estoy sintiendo es más por un futuro que capaz que yo no llegue lograr, que es el sueño mío desde los seis años: jugar el básquetbol en primera. Capaz que para ustedes es una boludez, pero es quizás la peor lesión que puede sufrir un deportista”, contó, al borde del llanto, y explicó lo complejo que es recuperarse.
“Significa operación, significa rehabilitación, que no es fácil. No es que salgo de acá y puedo operarme. Hay que hacer un trámite que no es sencillo, y la rehabilitación es de ocho a 10 meses. Este año, deportivamente, ya lo tengo perdido, y el que viene también. Eso lo sé”, dijo.
“Por un tema de básquetbol, si a los 23 años no llegás consolidado es muy difícil. Es difícil que yo llegue, y lo tengo asumido. No me quiero explayar más porque quiero hablar con el club y con gente determinada. Es una herida que todavía está cicatrizando. No sé qué va a pasar, ni si me voy a operar o no. Es un tema que me da ansiedad todavía”, reconoció.
“Antes de [entrar] acá hablé con psicólogos y les dije que lo que me duele es ver cómo se aleja mi sueño de los seis años”, concluyó Calimares, quien cumplió 20 años el 14 de febrero, por lo que estaba cerrando su etapa de formativas con el que era su segundo año como juvenil.
La carrera de Calimares, todavía en su último año de juvenil
En la Liga de Ascenso 2026, Calimares promedió dos minutos por partido y metió un punto. Ese tanto fue ante Colón el 13 de julio, cuando estuvo cinco minutos y medio en cancha, su mejor registro en la temporada.
En 2025 disputó 12 partidos en la Divisional Tercera de Ascenso (DTA), que terminó con Sayago coronándose campeón con un equipo importante para la categoría. En ese certamen promedió 1,7 puntos (20 en total) y cinco minutos y medio en cancha.
Calimares debutó en el primer equipo de Sayago el 6 de setiembre de 2022, con 16 años, en un partido del Metro frente a Olivol Mundial. Aquella noche compartió equipo con su hermano Santiago, de 23 años, que también es base y se formó en Sayago. Por ser ficha sub-23 pudo jugar en su club de origen la Liga de Ascenso y volverá a defender a Peñarol en la Liga Uruguaya.
Desde que debutó a nivel mayor, Matías, todavía con edad de formativas, jugó 30 partidos (12 en la DTA y 18 en la segunda categoría del básquet uruguayo) con la camiseta de Sayago, un club que se caracteriza por dar participación a sus jugadores jóvenes, como Santiago Calimares o Nicolás Lema, entre los más destacados.
Después de cerrar la etapa de formativas, se presenta una dificultad para la mayoría de los juveniles, que es no encontrar equipo donde jugar. Hasta los 23 años pueden ser ficha sub-23 en cualquier club de las tres categorías del básquetbol uruguayo, pero después de los 23 ocupan lugar de ficha mayor, que están limitadas según cada divisional.