Por Andrés Cottini
A_Cottini
La historia de Marcelo Chirico ocupa un lugar especial en el deporte uruguayo. En los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur 2010, el jinete conquistó la medalla de oro en salto ecuestre y vivió una experiencia que, más de una década después, continúa recordando con orgullo.
En el marco de la cercanía de una nueva edición, esta vez en Dakar (31 de octubre al 13 de noviembre), el riverense repasó su camino hacia la consagración, las dificultades que debió superar y la emoción de representar a Uruguay en lo más alto del podio.
"Soy Marcelo Chirico, jinete. Hago deportes ecuestres, la disciplina de salto. Mi deporte consiste en saltar a caballo un recorrido con varios obstáculos y terminarlo en el menor tiempo posible", explicó al presentarse y describir las características de su especialidad.
Su clasificación a Singapur tuvo dos etapas. Primero compitió en Uruguay, donde terminó en el primer lugar, y luego viajó a Chile para disputar una instancia sudamericana. Allí volvió a conseguir el mejor resultado y se aseguró un lugar en los Juegos Olímpicos de la Juventud de Singapur.
La competencia tenía una particularidad que la diferenciaba de los torneos habituales: los jinetes debían montar caballos asignados mediante un sorteo. Por eso, el desafío no consistía solamente en competir contra los mejores deportistas juveniles del mundo, sino también en construir rápidamente una conexión con un animal desconocido.
Un caballo especial
En Singapur, a Chirico le tocó Links Hot Gossip, un caballo que había sido trasladado desde Australia junto con los demás equinos utilizados en la competencia.
La primera impresión no fue la mejor, según recordó. "Cuando vi que me tocó ese caballo en el sorteo, no te voy a decir que me desanimé, pero el panorama no pintaba tan bien como esperaba", contó.
El jinete tuvo apenas dos o tres días para conocerlo y adaptarse a sus características. El animal tenía un temperamento difícil y se ponía nervioso cuando había otros caballos cerca, lo que obligó al uruguayo a cambiar su planificación.
"Tuve que adaptarme yo mucho más a él que él a mí. Era un caballo bastante especial, con un temperamento un poco difícil", relató en entrevista publicada por el Comité Olímpico Uruguayo.
La situación lo llevó a tomar una decisión importante antes de la competencia: no entrenar durante la última jornada de preparación. "Por ese temperamento difícil del caballo, al final el último día opté por no entrenar, ya que se ponía muy nervioso con la presencia de otros caballos cerca suyo", explicó.
"El calentamiento que hice todos los días de competencia fue muy específico para ese caballo. No hice uno habitual, pero fue una estrategia que tomé en ese momento y que funcionó perfectamente", destacó.
Del quinto puesto a la medalla de oro
Los Juegos tuvieron cuatro jornadas de competencia: dos por equipos y dos en la modalidad individual. En la primera, el equipo sudamericano terminó quinto, un resultado que no cumplió con las expectativas de sus integrantes.
"En la competencia por equipos, el equipo de Sudamérica no tuvo el mejor resultado. Quedamos quintos. Pensábamos que íbamos a quedar un poco más arriba", recordó.
Sin embargo, la prueba individual le permitió al uruguayo demostrar su capacidad y aprovechar el progresivo entendimiento con Links Hot Gossip. "Poco a poco fui conociendo más al caballo y entrando un poquito en el ambiente del concurso. Cuando llegó el desempate de la prueba individual ya estábamos más finos, nos conocíamos mejor", señaló.
Chirico llegó al desempate por la medalla de oro frente a un jinete colombiano y consiguió imponerse para alcanzar el título olímpico juvenil. "Poder conseguir la medalla de oro fue algo único, algo que uno siempre sueña, pero nunca sabe si lo va a lograr", expresó.
El logro tuvo un significado especial porque enfrente estaban algunos de los mejores jinetes juveniles del mundo, varios de los cuales continúan actualmente en los primeros lugares del ranking internacional.
Más allá del resultado deportivo, Chirico destacó que la experiencia olímpica fue inolvidable por todo lo que vivió durante su estadía en Singapur.
"Siempre digo que para mí estos Juegos Olímpicos de Singapur fueron la mejor experiencia de mi vida, aunque el resultado no hubiera sido el que fue", afirmó.
El jinete pasó prácticamente un mes en la Villa Olímpica, compartiendo con deportistas de diferentes países y disciplinas. Esa convivencia, sumada a la competencia y al logro obtenido, convirtió la experiencia en algo único.
"Pasé prácticamente un mes en Singapur, en la Villa Olímpica, conviviendo con atletas de todos los deportes, de todos los países. Entonces, la experiencia en sí fue única", recordó.
La ceremonia de premiación quedó grabada especialmente en su memoria. Ver la bandera uruguaya en lo más alto del podio y escuchar el himno nacional representó uno de los momentos más emocionantes de su carrera.
"Realmente fue una emoción enorme estar en el lugar más alto del podio, ver la bandera de Uruguay en el lugar más alto y escuchar el himno", contó.
La delegación uruguaya era pequeña, con apenas cuatro deportistas, sus entrenadores y otros integrantes del equipo. Su familia también estuvo presente para acompañarlo en una conquista que trascendió lo estrictamente deportivo. "Éramos pocos, pero nos hicimos notar allá en Singapur", resumió.
Un recibimiento que superó sus expectativas
La dimensión de lo conseguido también se hizo evidente cuando regresó a Uruguay. Chirico reconoció que no esperaba el recibimiento que encontró en el aeropuerto, donde lo aguardaban periodistas, familiares, amigos y otras personas que querían felicitarlo.
"Me acuerdo del día que llegué al aeropuerto. No esperaba que hubiera tanta gente esperándome. Había periodistas, amigos, familiares, mucha gente. Fue algo que realmente no esperaba para nada", relató.
En Rivera, su departamento natal, el reconocimiento también fue muy importante y se mantuvo a lo largo de los años. "Muchas veces encontraba gente en la calle y me saludaban, me felicitaban. Tuvo una dimensión mucho más grande de la que esperaba", recordó.
La medalla permanece guardada en Uruguay y cada año, cuando se acerca el aniversario de la consagración, el jinete vuelve a recordar aquel momento junto a su familia.
"Todos los años, cuando llega la fecha, de alguna manera lo festejamos o lo recordamos con mi familia. Seguramente lo vamos a seguir haciendo para siempre", aseguró.
Aunque la medalla de Singapur ocupa un lugar central en su carrera, Chirico continúa compitiendo y mantiene la ilusión de llegar algún día a los Juegos Olímpicos de mayores y luchar por una nueva presea para Uruguay.
"Es algo que hasta el día de hoy me llena de orgullo y que me hace también querer aspirar a un día conseguir una medalla en Juegos Olímpicos de adultos", expresó.
Con la mirada puesta en una nueva edición de los Juegos Olímpicos de la Juventud, el jinete también dejó un mensaje para los deportistas que tendrán la oportunidad de representar al país.
"En primer lugar, creo que lo más importante es disfrutar de la experiencia de participar en unos Juegos Olímpicos, que es algo único. El poder estar ahí ya es un gran logro", aconsejó.
Destacó especialmente la posibilidad de convivir con deportistas de todo el mundo y formar parte de una experiencia que trasciende los resultados. "Después, para la parte deportiva, prepararse lo mejor posible, intentar tener el mejor resultado posible y, obviamente, intentar ganar una medalla", señaló.
Y completó su mensaje con una reflexión que resume su propia experiencia: "Dar todo de uno para intentar el mejor resultado".
Por Andrés Cottini
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