Los arbitrajes estuvieron en el ojo de la tormenta este fin de semana en el Estadio Centenario. Contrariamente a lo que ocurre desde siempre, los pitazos perjudicaron, en mayor medida, a los equipos grandes, por lo que las críticas se hicieron sentir. Es que el problema no fueron sólo los errores, sino el calibre de los mismos.

En el encuentro del sábado, que terminó con victoria de Peñarol 2-0 sobre Cerro Largo, fue mal expulsado Enrique Bologna por una situación de juego en la que tocó el balón con el hombro y dentro del área. No obstante, el árbitro Jonathan Fuentes vio brazo y afuera, por lo que le mostró la tarjeta roja al guardameta mirasol sin dudarlo.

“Toqué la pelota con el hombro. No sabía si estaba adentro o afuera del área y por eso la toqué con el hombro larga porque tenía espacio para salir corriendo. Creo en la buena fe del árbitro y del línea, pero me llamó la atención y me dio bronca que me haya expulsado tan rápido teniendo dos o tres segundos para consultar con el línea”, explicó el arquero argentino.

“Si se consultan y me expulsan, todo bien, se equivocó, somos humanos y le puede pasar a cualquiera, pero me extrañó que se diera así”, dijo Bologna tras el encuentro, y agregó que “por suerte no tuvo consecuencias, pero un error así nos pudo haber complicado”. No obstante, fue el único gran error que se le recuerda en el encuentro.

Bastante más evidentes fueron los errores de Rafael Orfila en el 4-3 de Nacional sobre Bella Vista. Casi como defendiéndolo, Vicente Sánchez e Israel Damonte explicaron tras el compromiso que los mismos jugadores “enloquecieron” con sus protestas a un juez al que “le faltó manejo de partido”. “Escuché de parte de futbolistas cosas que un árbitro no debe permitir”, agregó Carucha.

Iván Alonso reclamó dos penales claros en su contra y antes Efraín Cortés por un agarrón en el área, pero el más claro lo cometió Leonel Pilipauskas impactando con su suela en la espalda de Alonso. “Lo hablé después con Iván. Vino el lateral, a los dos nos encandiló el sol, los dos fuimos por la pelota y yo, por inercia, tratando de sacársela, levanté un poco el pie y lo toqué”, explicó Pilipauskas tras el compromiso.

“Los criterios de los árbitros son cambiantes. Tal vez el que fue no lo cobró y el que cobró no fue”, agregó el capitán Papal, quien dijo estar seguro que el penal sancionado por mano de Haibrany Ruiz Díaz “estuvo mal sancionado. El línea estaba de frente y no lo cobró, y el juez sí lo pitó. Te queda la angustia de laburar toda la semana y que te saquen del bolsillo algo que lo estás trabajando”.

Julio Ribas también señaló que “hubo algunas jugadas tanto a favor como en contra de nosotros que, resueltas de otra manera, cambiaban todo”. “El penal no fue penal y la expulsión de Peña tampoco era expulsión. Lo digo con respeto y no es excusa, porque lo concreto es que ganó Nacional”, dijo el entrenador de Bella Vista, y Alexander Medina, uno de sus dirigidos en su recordado pasaje por Liverpool, también se refirió a la tarea de Orfila.

El Cacique se quejó de su expulsión en una jugada donde ni siquiera hubo infracción, ya que “el jugador de ellos fue a rechazar, yo piqué y al pegar me tocó el pie”. “Al arbitraje de hoy la faltó manejo de partido y fue malísimo, no sólo por mi jugada”, añadió el centrodelantero tricolor, quien reconoció que la jugada de mano de Peña, que dejó a los papales con 10 hombres, “tampoco ameritaba una segunda tarjeta amarilla”.

En El Tanque Sisley-Danubio también hubo polémica y el que terminó molesto fue el equipo verdinegro, que cayó 1-0 a manos del elenco franjeado. Santiago Lamanna reclamó un claro penal de Matías Zunino, quien lo tomó en el área cuando se ubicaba para recibir un pase en profundidad, y el argentino Juan Ignacio Marcarié quedó disconforme tras su expulsión, para algunos exagerada de parte de Daniel Fedorczuk, que lo deja fuera del partido de la próxima fecha frente a Peñarol.