Lionel Scaloni fue, como jugador, campeón del Mundo sub-20 en Malasia 1997 tras ganar la final a Uruguay, figura en un histórico Deportivo La Coruña, y Mundialista en Alemania 2006. Pero su etapa de más notoriedad fue del lado de afuera del campo de juego. Con 48 años, el ahora entrenador se convirtió en referente de su país con triunfos deportivos —que incluyen un campeonato y un subcampeonato del mundo—, pero también por un estilo de conducción.

Sobrio, aplomado y sin temor para mostrar lágrimas en público, Scaloni lideró una transformación gigantesca de la Albiceleste desde que asumió el cargo en 2018, primero como interino y luego a tiempo completo.

Sin experiencia como entrenador profesional, tomó las riendas de un equipo que no ganaba ningún título desde la Copa América de Ecuador 1993. “Tenemos que tener la cabeza en remojo un poco, pensar en que Argentina hoy en día no es potencia mundial, no está en condiciones de competir con las grandes selecciones del mundo”, dijo el DT en 2019.

Desde aquella declaración la historia cambió por completo.

Scaloni encontró la receta del éxito a base de pragmatismo, gestión y liderazgo, en el que todo gira alrededor de Lionel Messi y de garantizarle el contexto ideal para marcar la diferencia. Su idea clave fue proteger al jugador del peso simbólico y concentrarlo en rendir dentro de un plan claro, pero flexible, que se ajusta al rival y al momento del torneo. Además, supo rodear a su capitán y conformar un conjunto con mentalidad de acero.

Con esa fórmula se impuso en todas las finales que disputó, excepto la de este domingo: el Mundial 2022, las Copas América 2021 y 2024 y la Finalissima 2022.

Este domingo, luego de perder contra España, Scaloni fue el primero en ir a separar a sus jugadores, que estaban a las piñas con algunos españoles. En la transmisión televisiva se vio que el entrenador hacía gestos para que no se peleen, y además intervino de forma directa en el tumulto para evitar más golpes.

“Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota. Hoy estamos demostrando que sabemos perder. El partido lo perdimos y asumimos las cosas, pero no por eso vamos a olvidarnos de todo lo que hicimos para llegar”, dijo en una nota después del partido.

“Es difícil hacerle entender a la gente que disfrute igual de un subcampeonato, y que sepamos que es un triunfo también. Espero y deseo que la gente sea consciente de lo que se ha conseguido y, sobre todo, de la manera que se ha conseguido. Ya lloré todo lo que tenía que llorar en el vestuario”, dijo también este domingo.

El contrato del seleccionador finaliza en diciembre. Este domingo, el entrenador lloró y dejó en duda su continuidad. 

Datos clave

Con información de EFE y AFP.