Lionel Messi brindó una extensa entrevista a Luzu TV, en la que habló de todo. Entre las revelaciones hasta ahora inéditas, hubo una mención a River Plate y recordó que se fue a probar al equipo millonario, pero nunca pudo ponerse la camiseta.
La historia empezó en su niñez, cuando jugaba en Newell’s Old Boys y le detectaron una deficiencia en la hormona de crecimiento. “Empecé el tratamiento en Newell’s y era muy caro. La empresa de mi viejo se hacía cargo de una parte, pero así y todo no llegábamos”, contó.
“Fui a hacerme unos análisis. Me mandaron a correr, volví y me hicieron otros análisis. Me descubrieron eso y fui por Newell’s al médico que había tratado a [Damián] Manso de lo mismo. Empecé el tratamiento con él y era costoso. Newell’s dijo que se iba a hacer cargo y la empresa de mi papá también iba a ayudar”, narró.
“Mi vieja tenía que irse hasta la otra punta de Rosario a buscar plata y cuando le decían que le iban a dar la plata le daban cinco pesos o le decían que no estaba el tipo que le tenía que dar. Por eso la calentura de mi vieja con Newell’s, aunque Newell’s como club no tiene nada que ver; era la persona que justo estaba en ese momento”, matizó Messi.
Recordó que desde el club “se enojaban con ella”, pero explicó que “su calentura es porque por eso pasó todo lo que pasó después”. “Yo me fui a Barcelona, la familia se separó y la vida empezó a ser diferente”, dijo, aunque recordó que en el medio hubo un intento de su parte por ir a River Plate, pero no prosperó.
“Fui por mi cuenta a River, estuve entrenando e hice una prueba. A los 10 días volví y me dijeron que sí, que querían que me quedara y que se hacían cargo del tratamiento. Tenía que quedarme en la pensión. Pero me dijeron que por el pase no podían hacer nada y que yo tenía que resolverlo con Newell’s y llegar con el pase. En Newell’s no me lo dieron y ahí se cortó todo. Después apareció lo de Barcelona, que no estaba en los planes de nadie”, contó.
El resto de la historia fue cientos de veces contada: Barcelona le hizo una prueba, le firmó un primer contrato simbólico en una servilleta y se hizo cargo de su tratamiento, por lo que a los 13 años se radicó en España. Desde entonces construyó una espectacular carrera con una particularidad: nunca nadie pagó por su pase. A Barcelona, Paris Saint Germain e Inter Miami siempre llegó libre.