Estudiantes de La Plata le ganó a Bragantino 1-0 a domicilio este martes y aseguró el primer puesto del grupo C de la Copa Libertadores, por lo que en la última etapa recibirá a Vélez Sarsfield sólo pensando en cumplir con el calendario.

Cinco jugadores pincharratas vieron la tarjeta amarilla por tercera vez en el torneo y quedaron suspendidos de cara al próximo duelo. Jorge Rodríguez fue amonestado con el partido 0-0 y en una jugada normales, pero los otros cuatro lo hicieron por gusto, una situación que está penada en Champions League pero que se permite en los torneos de la Conmebol.

Leandro Díaz, Gustavo del Prete y Fernando Zuqui demoraron exageradamente sus salidas del campo de juego cuando les tocó ser sustituidos, por lo que el juez paraguayo Juan Gabriel Benítez los amonestó en medio del fastidio de los brasileños. Zuqui llegó a sacarse la camiseta para asegurar del todo esa amarilla.

Por último, Leonardo Godoy demoró la reanudación del partido para que también lo amonestaran, por lo que el elenco de Ricardo Zielinski terminó el cotejo con seis tarjetas. El otro fue el lateral Emanuel Mas, quien llegó a dos y por precaución seguramente no juegue ante Vélez, ya que una tercera lo sacaría del duelo de ida de los octavos de final.

Como Estudiantes acarrea las tarjetas desde la fase previa, no sorprende que tantos futbolistas lleguen a tres. En el caso de Díaz ya son seis las amonestaciones. Lo que sí sorprende es la falta de conocimiento del reglamento, dado que alcanzaba con no utilizarlos ante Vélez Sarsfield para que estuvieran presentes en los octavos de final sin sanción.

LO QUE DICE EL REGLAMENTO

“La acumulación de tarjetas amarillas hasta la fase de grupos (incluida la Fase preliminar) queda sin efecto a partir del inicio de los octavos de final. No obstante, un jugador y/u oficial que, durante el último partido de la fase de grupos, reciba una amonestación por acumulación que suponga su suspensión automática para el siguiente partido, deberá cumplir la suspensión en la fase de octavos de final”, establece el artículo 3.8.2.

Un par de párrafos después se aclara: “A partir de la fase de octavos de final, se reiniciará el cómputo de amonestaciones a efectos de las suspensiones por acumulación de tres tarjetas amarillas hasta las finales. Por consiguiente, el jugador y/u oficial que recibiera un total de tres (3) tarjetas amarillas de manera consecutiva o alternada desde el inicio de la fase de octavos de final, a lo largo de todas las sucesivas fases (cuartos de final y semifinales), hasta el término de las finales, quedará suspendido automáticamente para el siguiente partido”.

Cada tarjeta amarilla significa una multa de 400 dólares a los clubes, por lo que a Estudiantes le costó 2.400 dólares su partido ante Bragantino, con cuatro amonestaciones para evitar una sanción que podía evitarse de forma gratuita.