Ladimir Mayorov, el jugador catalán de tenis de mesa que tiene 12 años, dio un paso más en su fulgurante carrera al lograr la primera medalla en un torneo absoluto tras obtener el bronce en la prueba de parejas celebrada en el WTT Feeder de Lagos (Portugal), en su primera prueba internacional con adultos.
Con 12 años, nueve meses y 29 días, Mayorov se convirtió en el semifinalista más joven del circuito mayor WTT, los torneos profesionales que organiza la federación internacional a nivel mundial, puesto que el anterior registro estaba en manos de la tailandesa
Kulapassr Vijitviriyagul, con 13 años, dos meses y 11 días desde 2023.
Mayorov, número uno del mundo en la categoría sub-13, sorprendió el pasado año
cuando se proclamó campeón de España juvenil en La Nucía (Alicante) con tan
solo 11 años y 11 meses, después de vencer a rivales que tenían siete años más y
tras inscribirse solo con la pretensión de ganar experiencia.
Un mes después, el día en que cumplió 12 años, sumó otra medalla, esta vez de plata, en el Campeonato de Europa Juvenil celebrado en Ostrava (República Checa), haciendo pareja con un jugador austríaco. En setiembre conquistó el oro en la categoría individual en el campeonato continental sub13.
Lo lleva en la sangre
La pasión de Lamorov por el tenis de mesa le viene por genética. Su padre, Eduard, es ucraniano, y su madre, Svetlana, rusa, y ambos fueron jugadores
profesionales, lo que les llevó a conocerse en los Europeos de Bratislava
(Eslovaquia) en 1996.
En 2000, Eduard y Svetlana Bakhtina, varias veces campeona de Rusia y quien llegó a ganar una medalla de oros por equipos en los Europeos de 1994, se instalaron en España, primero en Cartagena (Murcia) y posteriormente en Calella (Barcelona).
El joven milita en el Tenis Taula Cassà, en la localidad gerundense de Cassà de
la Selva, donde empezó a cosechar medallas en categorías inferiores desde muy
pronto, como el Campeonato de España prebenjamín en 2022.
El salto desde República Checa
La progresión experimentada por Mayorov le llevó a comienzos del pasado mes de abril a participar, junto con otros ocho jugadores de edades parecidas, en el
programa de desarrollo Eurospins de la Unión Europea de Tenis de Mesa en
República Checa, una concentración dirigida a jóvenes talentos europeos para
mejorar su desarrollo técnico y competitivo.
Con el club catalán compite contra adultos en el grupo 2 de la división de
honor nacional, la segunda máxima categoría que organiza la Real Federación
Española de Tenis de Mesa, donde logró meterse en la fase de ascenso a primera
división, aunque renunció a disputarla.
Su meteórica evolución lo llevó a liderar con gran holgura el ranking mundial
sub13, con 1.685 puntos frente a los 945 del segundo, y en el mayor, ocupa el
puesto 1.062.
Desde chico, sueños grandes
Al codearse con jugadores de mayor edad, la federación española le incluyó en el equipo del torneo de Lagos, localidad del Algarve en el sur de Portugal,
correspondiente al peldaño más bajo del circuito profesional, lo que vendría a
ser un ATP 250, propicio para jugadores jóvenes.
“Rompiendo barreras (otra vez)”, fue el mensaje de la federación española para
congratularse del nuevo éxito de su gran promesa conseguido a Albert Vilardell,
de 23 años. Aunque perdieron en semifinales, el tenis de mesa otorga el bronce
a los dos perdedores de esta fase.
El de Portugal fue su segundo torneo absoluto, después de que jugara en febrero
pasado el campeonato de España en Tarragona, donde cayó en segunda ronda ante
Diego Lillo, que terminó coronándose como el vencedor.
Sus padres se muestran cautos respecto a las expectativas generadas sobre
Ladimir, aunque el chico tiene claro que su meta es, no solo ser profesional y
participar en unos Juegos Olímpicos, sino lograr la medalla de oro, como reveló
tras proclamarse campeón de España juvenil.
EFE / FútbolUy