Cosmin Moti, un defensor rumano que se desempeña en el Ludogorets búlgaro y en la selección de su país, fue protagonista de la acción más violenta del fin de semana deportivo, e increíblemente no recibió una tarjeta por ello. De hecho, la infracción no fue juzgada como tal por el árbitro del partido.

El Ludogorets goleó 4-0 al CSKA Sofía, y cuando todavía estaban 0-0 ocurrió la escalofriante falta. Moti saltó con la suela extendida y apoyó los tapones de su botín en las costillas del delantero montenegrino Stefan Nikolic, quien pese a la falta en el minuto 22 siguió jugando hasta el 74, cuando salió reemplazado.