El gol que convirtió Gonzalo Castro para el triunfo de Mallorca sobre Real Betis, el sábado en la Liga de España, fue el quinto del uruguayo en la temporada, y su buena actuación reforzó el concepto de que es uno de los mejores jugadores que tiene el club desde hace un tiempo.

Éste fue su tercer grito en la Liga en lo que va de la campaña, y fue un golazo. De tiro libre, le pegó al arco, la pelota golpeó el palo y entró, de forma inevitable para el arquero.

Lo curioso es que, a pesar de ser uno de los jugadores más codiciados del club (en su futuro aparecen Valencia, Villarreal, Sevilla e incluso Deportivo La Coruña, de la Segunda división), su cláusula de recisión data apenas de 18 mil euros.

Un error a la hora de redactar el contrato que el Chori firmó con el club en agosto de 2007 estableció esta cifra casi irónica para un futbolista de buenas condiciones, y que además milita en una de las ligas más competitivas del mundo.

Sin embargo, el club se las ha arreglado para mantener conforme al uruguayo y no facilitarle la salida, lo que significaría una importante pérdida económica para la institución.