Nicolás Sosa, autor del gol que le dio a Racing el triunfo ante Montevideo Wanderers este domingo de atrás por 2-1 para mantenerse líder del Apertura, compartió su experiencia de estar durante casi dos años sin jugar por una lesión que le costó “una cirugía que no hay deportista profesional que se la haya hecho”.
El Mosquito se reencontró este año con las canchas y el gol. Contra Albion (en febrero por la cuarta fecha del Apertura) volvió a tener minutos y frente al Bohemio convirtió. Su última aparición había sido el 9 de abril de 2024 ante Argentinos Juniors por Copa Sudamericana. No anotaba desde el 29 de marzo de 2024, cuando le convirtió a Cerro Largo en Melo.
El atacante de 29 años contó este lunes que se hizo un “trasplante de cadáver”. “Fue un trasplante de menisco y de cartílago”, mencionó en Quiero fútbol de radio Sport 890 AM, y habló de “algo histórico”: “Fue un experimento como tal. Es una cirugía que la mayoría que se la hace no quiere volver, porque hay mucho riesgo en el proceso”, agregó.
“El doctor que me operó fue Jorge Chala, que está en Chicago Bulls y fue el que operó a Lonzo Ball [basquetbolista de NBA]. Después de la cirugía, el doctor me dijo: ‘Salió perfecto todo, pero vos pensá bien si querés volver a jugar, porque no todos quieren pasar el dolor. Pensá qué querés hacer’. Yo quería lograr algo que no se había hecho y mostrar que se puede”, comentó.
“Pasás noches con dolor, momentos de incertidumbre y miedo, no poder apoyar la pierna porque el menisco se podía salir”, recordó. “No podía entrenar. En 2024 entrenaba dos veces por semana y muy limitado: cada partido que jugaba, tenía que sacar líquido y hacer muchos tratamientos”, amplió.
Y cerró refiriéndose a su “gol inolvidable” ante Wanderers: “Significó mucho. Ya volver era una locura. Abría los ojos y pensaba: “No estoy soñando”. Mi madre se rapó la cabeza, por la promesa de volver a jugar. A mi padre le mandaron un montón de mensajes. Se veía muy lejano todo, en su momento”.