Jorge Bava, nuevo entrenador de Nacional, fue presentado en su cargo este lunes en el Gran Parque Central Céspedes, donde aclaró que cuando viajó a Uruguay desde Paraguay “no era oficial” su vínculo “porque no había comunicación”. “Acababa de llegar al país. Se vislumbraba un poco la posibilidad pero oficialmente recién el domingo de mañana hubo contacto. Rápidamente se pudo llegar a un acuerdo y a pocas horas empecé a trabajar”, contó.

“Los tiempos coincidieron porque lo de Cerro Porteño fue el miércoles, y ni bien llegué al país me desayuné con esta linda noticia”, mencionó, y se mostró afín a “ser adaptable a las circunstancias, a la idiosincrasia y a las raíces del club”.

Sobre su salida de Cerro Porteño la semana pasada, reconoció que “era un riesgo” cuando asumió. “Hice uso de la opción tras ser campeón con Santa Fe para salir porque vi un desafío muy lindo. La directiva de Cerro me dijo que había elecciones en enero. Y por más que se logró un campeonato tras cuatro años esquivos, la nueva directiva fue sincera al decirme que ellos no me habían llevado. Ante los primeros traspiés tomaron la decisión” de cesarlo, contó.

La vuelta a Nacional, con “adaptación más rápida”

Visiblemente “contento con la posibilidad de regresar”, lo hizo “con el mismo cariño del primer día, en otro rol, de más responsabilidad, y con muchas ganas de sacar adelante” al equipo, al que lo seguía desde el exterior. “A diferencia de otros lugares, donde tenés que adaptarte, uno se encariña con la liga y el club”, por lo que esa adaptación “es más rápida acá”.

“A corto plazo hay que aprovechar el conocimiento del campeonato, del país. A mediano y largo plazo tenemos los objetivos bien marcados”, indicó Bava, quien valoró que su “familia está muy contenta”. “Estaban en el aeropuerto y preguntaban si venía a Nacional. No tenía una respuesta. Ahora tendrán doble motivo para venir al Parque: son asiduos hinchas y les gusta venir. Esperemos que no me insulten ellos también, al menos no al llegar a casa”, dijo.

 Sabe que asume “un riesgo”, algo que “siempre hay, y más en los clubes grandes”. “Esta profesión demanda mucho riesgo. La elegí y me gusta. Tiene sus pros y sus contras, y una de sus contras es el riesgo. Lo asumo como normalidad porque es parte de mi trabajo, de lo que elegí y de lo que me apasiona”, respondió.

El sistema “arbolito”, que es “negociable”

Debutará este martes con una idea clara: “Por más que tenga conocimiento de los jugadores, del entorno y del rival, falta tiempo. Sería un error de mi parte querer involucrar a los jugadores con algo que tengo pensado y analizado, pero que estoy convencido que puede suceder en un futuro. Hay que ser prácticos y expeditivos, este partido y el siguiente. Después tendremos una semana para trabajar”.

Aclaró que Mauricio Victorino no será parte del cuerpo técnico porque ocupó su lugar con otro profesional en 2024, cuando fue contratado por León de México y el exzaguero tricolor optó por quedarse en Montevideo.

Consultado por el sistema táctico que prefiere, respondió: “4-3-2-1, el famoso arbolito de navidad. Pero una cosa es lo que me gusta y otra lo que disponga. Si pongo un sistema por delante de las características de los jugadores o del momento, no va a ser así. No me voy a atar a un sistema. Hay principios de juego innegociables. Dentro de lo negociable está el sistema”.

“La amplitud y la profundidad son herramientas del juego ofensivo. Después está en nosotros tener la virtud de quién lo haga. Que ocupen los espacios, para mí, es indiferente. No tienen que dar amplitud y profundidad siempre los extremos. Si tenés laterales con buena proyección, subida y combinación, lo harán los laterales”, explicó sobre el hecho de jugar sin extremos en la formación inicial.