Irán perdió 3-0 ante Corea del Sur en su debut por la Copa Asiática Femenina que se está disputando en Australia. El partido se disputó en el estadio Gold Coast de Queensland, donde el encuentro tuvo una notoriedad superior que el resto de los del torneo.
El momento político que vive Irán
hizo que su entrenadora, Marziyeh Jafari, fuera consultada por el conflicto en
Oriente Medio tras el ataque conjunto de Israel y Estados Unidos contra su país
el pasado sábado, un tema sobre el que evitó pronunciarse.
En la conferencia de prensa de la víspera del debut, la seleccionadora iraní no
respondió cuando le preguntaron cómo maneja el equipo la situación en su país,
específicamente después de la muerte del ayatolá Alí Jameneí, que llevaba 37
años como líder supremo, durante la ofensiva estadounidense e israelí.
“Creo que no deberíamos hablar de estos temas en este momento, nuestro equipo
ha llegado aquí para disputar este torneo, lo cual es muy importante para las
mujeres”, dijo Marziyeh Jafari, quien estuvo acompañada por una jugadora y una
representante del cuerpo técnico.
Antes del partido, las jugadoras optaron por no cantar el himno, lo que se interpretó como una forma de protesta contra el régimen y a favor de las manifestaciones masivas que se registraron en los últimos meses en Teherán, donde las mujeres reclamaron mayores libertades.
Entre las restricciones, la que afecta visiblemente al fútbol es la del uso del velo durante los partidos, por tratarse de un espacio público. Esa imposición fue uno de los detonantes de las protestas registradas este año en Irán, que se saldaron con 3.117 muertes reconocidas por el régimen islámico, aunque organizaciones de derechos humanos triplican ese balance.