La vuelta de Peñarol a la Copa Libertadores genera expectativa. No en un continente entero que estuvo esperando durante años por un gigante dormido, sino también en sus hinchas. Los fanáticos carboneros que viajaron a Argentina llegaron en muy buen número y se apoderaron de sus calles.

Parciales enfundados en casacas amarillas y negras, cánticos que suelen escucharse domingo a domingo en la tribuna Amsterdam y banderas aurinegras al viento, son la postal que predomina en el Obelisco de Buenos Aires.

Desde la mañana, un grupo superior a 500 hinchas plantó bandera en el mítico lugar de los festejos porteños para hacer la previa de lo que será el debut de Peñarol frente a Independiente por el máximo torneo continental de clubes. Por la tarde, la hinchada se trasladará a Avellaneda para llegar al Estadio Libertadores de América.

Problemas con las entradas

Son más de 500 los hinchas aurinegros que están en Buenos Aires sin entrada, lo que puede generar inconvenientes. Independiente le dio 3500 entradas a los carboneros, un 10% de la capacidad de su estadio, que aún está en proceso de construcción y tiene como fin elevar su aforo a 50.000 espectadores.

Además, hubo agencias de viaje que vendieron aproximadamente 300 localidades a hinchas mirasoles pero válidas para el sector de la platea locataria, algo que fue catalogado como “una irresponsabilidad” por parte del presidente del club argentino, Julio Comparada, en diálogo con el programa Las Voces del Fútbol de 1410 AM Libre.

El mandamás de Independiente contó que “tuvimos anoche una cena de camaradería con los dirigentes de Peñarol. Los recibimos con orgullo porque tenemos una historia muy rica en común, y lo que intentamos también es quitarle dramatismo al asunto. Tenemos que tomar esto como es, un partido de fútbol”.