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Fútbol Internacional
Los caminos de la vida #44

Haibrany Ruíz Díaz: de jugar en un país “raro” que estuvo en guerra a hacer historia

Debutó contra un grande en el Centenario, jugó un año en el Líbano y fue campeón con Plaza Colonia justo después de casi dejar el fútbol.

05.09.2026 08:00

Lectura: 12'

2026-09-05T08:00:00-03:00
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Por Gonzalo de León

Líbano es uno de los países más pequeños del mundo, con una extensión territorial de 10.450 kilómetros cuadrados, y se encuentra en una zona tensa del planeta. Limita al sur con Israel y al este con Siria, y tiene una gran costa sobre el mar Mediterráneo al oeste.

A lo largo de su historia no escapó de los conflictos bélicos, como la mayoría de sus vecinos. Entre 1975 y 1990 se desarrolló en su territorio la guerra civil libanesa, la cual afianzó las divisiones que siguen al día de hoy polarizando a su sociedad, que tiene un panorama religioso muy diverso.

Desde 2006 —cuando se desató durante un mes la guerra entre el ejército de Israel y Hezbolá, partido político y grupo paramilitar musulmán chií libanés, por la incursión de estos en territorio israelí— el país se fue estabilizando y comenzó a abrir sus puertas a extranjeros. Y el fútbol no fue menos. Es así como años atrás se dio la llegada a su liga de futbolistas uruguayos, entre ellos el protagonista de la historia de hoy: Haibrany Ruíz Díaz.

Este defensa, actualmente de 34 años y oriundo del barrio montevideano de Nuevo París, comenzó sus andaduras en el fútbol en el club baby Iriarte, para luego llegar a la Séptima División de Bella Vista, club en el que debutó profesionalmente.

Su primer partido en Primera fue, nada más y nada menos, que contra Nacional en el Estadio Centenario. Fue victoria 1-0 y él entró minutos antes del gol: “Se lesionó Carlos Gutiérrez y me llamó el Tornado [Diego] Alonso para entrar. Yo estaba como loco, imaginate”, recordó a FútbolUy.

En 2013, tras los problemas económicos que tuvo el Papal, que lo dejaron sin competir a nivel de la Asociación Uruguaya de Fútbol, Ruíz Díaz se marchó a Progreso y un año más tarde recaló en Boston River.

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Rentistas. Foto: Archivo FútbolUy-Tenfield

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Rentistas. Foto: Archivo FútbolUy-Tenfield

Pero a mediados de 2015 le llegaría una oportunidad muy particular para irse a jugar al exterior. Y es que Edmundo Kabchi, gerente del Sastre en ese momento y empresario venezolano-libanés, le acercó una propuesta para ir a jugar al Líbano.

“Yo, medio chico y aventurero, lo acepté y me fui con mi pareja”, contó Haibrany, que se fue a jugar al Salam Zgharta junto a Raúl Tarragona, actual futbolista de Central Español, y Rafael Alberti, quien “se volvió a los días”.

Hubo “momentos duros, pero también momentos muy lindos”, dijo, y destacó que es un país que lo “sorprendió para bien” y la pasó “bastante bien, más allá de la distancia, de extrañar a la familia y un poco la cultura; fue un año de mucho aprendizaje”.

Ante la propuesta, “lo primero fue Google”: “Y claro, en Google te saltan muchas de las cosas feas de los países, como la guerra que tuvieron. Ahí empezamos con mi novia a decidir qué hacer, porque era nuestra primera experiencia afuera y nuestra primera experiencia conviviendo”.

“Había que poner muchas cosas en la balanza. Hablamos con gente que conoce el país y nos hablaron muy bien. La familia apoyó a full la decisión nuestra. Sabían que mi carrera era así, que en algún momento iba a tocar partir de casa”, añadió.

“Nos informamos un montón. Nos contaron que en el 2006 había sido la última guerra dentro del Líbano, pero que hacía muchos años que no pasaba nada. Sí en la frontera o en Beirut, pero no donde vivíamos nosotros. Estaba muy tranquilo, nada que ver con todo lo que se alborotó hace un par de años”, recordó.

“Es un país raro, distinto, sobre todo en la ciudad [Zgharta], porque Beirut, que es la capital, está muy actualizada y hay mucho nivel”, expresó. Zgharta estaba “en las montañas” y es “como más pueblo”, con “poca gente y calles muy estrechas”.

“El pueblo nuestro quedaba al lado de Trípoli, que esa es una ciudad 100% musulmana y muchas veces para pasar a la capital teníamos que pasar por esa ciudad, que es un poco fea. Veías las paredes llenas de balas, cinco arriba de una moto con las caras tapadas, las mujeres tapadas; eso impresionaba un poco”, contó.

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Villa Teresa. Foto: Archivo FútbolUy-Tenfield

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Villa Teresa. Foto: Archivo FútbolUy-Tenfield

“Nos recibió la embajadora uruguaya, que nos habló muy bien del país y nos hizo conocer lugares muy lindos”, comentó, y señaló que le “costó” la adaptación: “Pero sobre todo le costó más a mi señora, porque uno va a entrenar, concentra con sus compañeros, y ella estaba sola con la señora y la hija de Raúl Tarragona, que vivíamos enfrente. Pero muchas veces ese ocio, y estando lejos del país y sin conocer mucho, es duro”.

“Con el tiempo nos fuimos acomodando. Sabíamos que era un año, que había que apretar los dientes. Pasar las fiestas allá fue un momento duro porque era la primera vez que los dos pasábamos lejos de la familia, pero nos apoyamos entre los dos, con Raúl y su familia, y le metimos para adelante”, mencionó.

Con respecto a la cultura, indicó que hablan árabe, inglés y francés, pero ellos, “con un poquito de inglés criollo” se defendieron. Y también hizo mención a las comidas: “Si vas al supermercado, no conseguís lo mismo que acá, pero sí cosas similares. El tema era cuando queríamos salir a comer a un restaurante; ahí sí había platos raros: carne cruda, platos voluminosos que llamaban la atención”.

En cuanto al fútbol, “si bien tienen los medios necesarios que acá, muchas veces, carecemos, aún es amateur” y “no tienen la pasión que tenemos nosotros ni lo viven de la manera que lo vivimos nosotros”.

“Sobre todo en la mentalidad de los jugadores, porque ellos perdían un partido y no pasaba nada, y nosotros nos veníamos mordiendo la lengua de la bronca”, ahondó, y explicó: “Les gustaba el fútbol, pero muchos lo tenían como hobby porque tenían otro trabajo. Por ahí perdíamos 3-1 y el que hacía el gol estaba chocho de la vida, y nosotros no estábamos acostumbrados a eso”.

“No me costó, pero sí sentí en un momento que yo había bajado al nivel de ellos. Llega un momento en que ves que nadie se estresa de perder y como que decís ‘no voy a ser el único que está enojado’. Con Raúl intentábamos siempre ir al frente y demostrar la cultura nuestra y a lo que habíamos ido”, apuntó.

“El club era lindo. Teníamos un estadio sintético en el que hacíamos todo ahí; no tenía un complejo. En el tema infraestructura no estaba muy lindo, pero había uno que otro estadio lindo, la mayoría sintéticos”, dijo, y agregó: “Tampoco es que iba mucha gente a la cancha”, aunque “cuando jugábamos de local nos acompañaban”.

Ruíz Díaz aclaró que, “si bien es un país árabe, es uno de los más pobres de ese grupo, entonces tampoco es que sea un destino para ir a jugar al fútbol y hacer dinero”. Sobre eso aseguró que “para nada” hizo una diferencia económica, sino que fue “más como una apuesta de entrar en ese continente”.

“Es más, hoy que tengo una hija, me llega una chance de ir para ahí por el mismo monto y lo niego de una. En ese momento era chico, estaba jugando en Boston en la B y vivía con mis viejos. Pero no se dio como esperábamos”, expresó.

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Plaza Colonia. Foto: Dante Fernández / FocoUy

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Plaza Colonia. Foto: Dante Fernández / FocoUy

A mediados de 2016 finalizó su contrato y había “rumores de otros equipos de la liga y de otros lados, pero no avanzó más nada” y se volvió a Uruguay para jugar en Rentistas.

Tras un año recaló en Villa Teresa y en 2019 le cambiaría la vida con la aparición de Plaza Colonia, club que llegó “en un momento en el que estaba muy difícil para seguir en el fútbol”.

“En Rentistas me lesioné grave la rodilla, vuelvo, juego un par de partidos, se me terminó el contrato, voy a Villa Teresa y ahí tuve un año y medio complicado: fui papá, pagaba un alquiler, cobrábamos salteado y no nos daba para nada, nos ayudaban mis viejos y mis suegros”, relató.

“Llegó un momento en el que dije ‘bueno, será hasta acá’. Mi viejo me dijo que no, que ellos me iban a ayudar cuanto pudieran y que siguiera luchando. Increíblemente, en ese momento me llaman de Plaza; Federico Pérez y Marcelo Tabárez me habían recomendado y si me animaba a ir a hacer una prueba. Jugado por jugado, dije que sí”, continuó.

“Estaba mal de la cabeza: que no cobraba, que mi hija, que el alquiler, que todo, entonces tuve un par de lesiones. Me invitaron a Paraguay, como a una especie de prueba. Ni lo dudé. Cada vez que se iba a sacar una foto, yo me escondía, no quería que nadie supiera hasta no saber bien qué iba a pasar conmigo”, ahondó.

Jugaron “un par” de amistosos y le fue “bastante bien”. “Cuando llegamos no me decían, todo el viaje de vuelta para atrás, esperando que me digan que sí, que no, algo. Cuando llegamos a Colonia me dijeron que me iban a hacer el contrato”.

En 2021, hizo historia con el Patablanca al ganar el Torneo Apertura, que para ellos fue como “un Uruguayo”. “Fue uno de mis mejores años a nivel personal y a nivel de equipo, que teníamos un equipazo. En la final contra Peñarol estuvimos recontra a la altura”, agregó.

“Fue una locura. Ese año, en las charlas de principio de año, todo el mundo pensaba en mantener la categoría o poder meternos en una copa, y salta Mario Risso y dice: ‘Yo quiero salir campeón’. Lo miramos como ‘sos demasiado positivo’. Empezamos el campeonato y ganábamos, ganábamos y ganábamos, y hasta que salimos campeón y Mario dijo: ‘Vieron que yo les dije’”, reveló.

Tras ese año, a comienzos de 2022, le llegó la chance de cruzar el Río de la Plata y jugar en Platense. “Toda la vida con mis hermanos fuimos muy fanáticos del fútbol argentino, entonces caer en ese lugar y jugar en estadios como el Monumental, la Bombonera, la cancha de Independiente, Rosario Central, todos esos estadios que los miraba por la tele… Estar ahí, ser parte, estaba como cumpliendo un sueño y a la vez era consciente de donde estaba. Lo disfruté, cumplí un sueño”, dijo.

“Me tocó marcar a Julián Álvarez, a quien ya lo había comprado el Manchester City en 20 millones de dólares. Entonces tenés que creértela un poco, porque estás ahí al lado de ellos y si no, te pasan por arriba. Por eso me sentí que estaba a la altura en ese aspecto”, mencionó.

“Me sorprendió un montón lo que era la hinchada. Tuve la suerte de que era un momento lindo del club, porque ellos habían pasado 20 años en el ascenso y dos años atrás habían ascendido. Entonces, la gente estaba como loca, acompañaba, y el estadio estaba precioso”, comentó.

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Platense de Argentina. Foto: Instagram @haibrany16

Haibrany Ruíz Díaz jugando en Platense de Argentina. Foto: Instagram @haibrany16

Para 2023, retornó a Plaza Colonia y en 2024 viajó a Venezuela para jugar en Deportivo Táchira, otro equipo que lo sorprendió “por lo grande que es y la gente que tiene”.

San Cristóbal, la ciudad más futbolera del país, “no estaba muy modernizada la ciudad, pero estaba linda, prolija”. “La gente muy amable. Con el extranjero también, llega y lo quiere ayudar en lo que necesite”, destacó.

Con respecto a los problemas que atraviesa Venezuela, señaló: “Mis compañeros me contaron que pasaron momentos muy difíciles con la escasez, pero cuando estuvimos nosotros ese problema no lo teníamos y pudimos pasar un año tranquilo”.

“San Cristóbal está pegado a Colombia, entonces muchos comercios traen las cosas de Colombia, entonces están reabastecidos; pero he hablado con mis compañeros y me contaron que en los años 2016 y 2017 sí la pasaron mal de verdad: el puente que iba a Colombia estaba cerrado, entonces no podían traer muchas cosas”, ahondó.

“No es que no había plata, sino que no había cosas: papel higiénico, pañales. Contaban que iban a jugar por Copa Libertadores a otro país y se traían los rollos de papel higiénico”, recordó.

Le tocó estar allí en año de elecciones y “la semana previa y la posterior estuvo un poco quieta la ciudad; nos recomendaron no salir mucho porque la gente estaba un poco en contra del gobierno, esos 15, 20 días casi que no salimos del predio en el que vivíamos”.

En cuanto al resarcimiento económico en Argentina y Venezuela, mencionó: “No te voy a decir que fui a ganar lo mismo que acá. A Argentina fui en un momento complicado con el tema del dólar, fui a ganar en pesos y el dólar empezó a dispararse para arriba, entonces el salario me bajó. En Venezuela, podía ahorrar un poco más, pero nada del otro mundo, pero si dejo el fútbol mañana, tengo que seguir laburando”.

El 2025 y lo que va del 2026 lo ha jugado nuevamente en Plaza, pero dejó la puerta abierta a una nueva salida: “Si me viene una chance que me sirva en lo económico, lo pienso. Ver también el destino, porque hoy pienso más en mi hija que en mí”.

Y, por último, les recomendó a los futbolistas uruguayos ir a jugar a donde él lo hizo: “No sé cómo está el Líbano hoy, pero Argentina ni que hablar, de cabeza, y Venezuela también, sobre todo Táchira”.

Por Gonzalo de León