Contenido creado por Andrés Cottini
Básquetbol
Luto naranja

Falleció Oscar Schmidt, la gran leyenda brasileña del básquet mundial, a los 68 años

El “Mano Santa” deja un legado histórico como uno de los máximos anotadores del básquet superando los 49.700 puntos, y símbolo de su país.

17.04.2026 17:25

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2026-04-17T17:25:00-03:00
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El básquet mundial está de luto. El brasileño Oscar Schmidt, considerado uno de los mejores jugadores de la historia, falleció este viernes a los 68 años, según informaron la Confederación Brasileña de Baloncesto y su entorno cercano.

Apodado “Mano Santa”, Schmidt construyó una carrera extraordinaria marcada por su capacidad anotadora y una vigencia poco común. A lo largo de más de dos décadas como profesional, superó los 49.700 puntos, una cifra que lo ubica entre los máximos anotadores de todos los tiempos a nivel mundial.

Nacido en Natal, el alero brasileño fue emblema de su selección durante casi 20 años, entre 1977 y 1996. En ese período disputó cinco Juegos Olímpicos y se convirtió en el máximo anotador histórico del torneo con 1.093 puntos, un récord que aún se mantiene vigente.

Uno de los momentos más recordados de su carrera llegó en los Juegos Panamericanos de 1987, cuando lideró a Brasil a una histórica victoria frente a Estados Unidos por 120-115 en la final. Schmidt anotó 46 puntos en aquel partido, siendo figura en un triunfo que significó la primera derrota del seleccionado estadounidense como local en esa competencia.

A nivel de selecciones, también obtuvo la medalla de bronce en el Mundial de 1978 y cerró su trayectoria internacional con 7.693 puntos en 326 partidos oficiales, consolidándose como uno de los grandes referentes del deporte en su país.

En el plano de clubes, defendió a equipos de Brasil e Italia, destacándose en instituciones como Sírio, Palmeiras, Flamengo y el Juvecaserta. Su retiro llegó en 2003, a los 45 años, tras una extensa y exitosa carrera.

Un aspecto que marcó su historia fue su decisión de rechazar la NBA, pese a haber sido seleccionado en el draft, para poder continuar representando a Brasil. En aquel entonces, la liga estadounidense no permitía la participación de sus jugadores en selecciones nacionales, algo que Schmidt no estuvo dispuesto a resignar.

La Confederación Brasileña de Baloncesto lo despidió como “el mejor jugador en la historia del país y un ícono absoluto del deporte”, mientras que allegados destacaron que su legado “trasciende el básquet e inspira a generaciones”.

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