Éibar goleó a Girona 3-0 como local el pasado domingo por la fecha 22 de La Liga de España en un partido que estuvo marcado por la lluvia que se registró en las horas previas sobre el pequeño estadio de Ipurúa, donde el dueño de casa suele hacerse fuerte.
Los poco más de 4.400 espectadores que acudieron al encuentro disfrutaron de los goles de su equipo y fueron testigos del compromiso sin saber lo mucho que tuvieron que trabajar los cancheros para poder presentar el campo en condiciones. O al menos intentarlo.
La cantidad de agua que cayó hizo estragos en el costado por el que entraron los jugadores al campo de juego. Marcar el límite del campo parecía una misión imposible, según muestra el siguiente informa del programa El Día Después, pero con mucho ingenio terminaron logrando algo bastante similar a una línea lateral.