Contenido creado por Gonzalo De León
Fútbol Internacional
Como quisieron ellos

España: Atlético Madrid goleó 7-0 a Rayo Vallecano y hubo uruguayos en Getafe-Alavés

José María Giménez, lesionado, no jugó en el Colchonero. Damián Suárez y Gastón Álvarez estuvieron en Getafe, y Carlos Benavidez en Alavés.

28.08.2023 18:50

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2023-08-28T18:50:00-03:00
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En un minuto y 47 segundos, Antoine Griezmann adelantó al Atlético Madrid, que agrandó la diferencia al cuarto de hora con el 0-2 de Memphis Depay y que lo sentenció todo aún más sobrepasada la media hora con el 0-3 de Nahuel Molina para fulminar a toda velocidad y con una autoridad inusitada al Rayo Vallecano, un despropósito defensivo desbordado y devorado por la pegada del bloque de Diego Simeone, disparada en los últimos 20 minutos hasta su mayor goleada visitante (0-7).

No perdonó el Atlético. En un ratito, lo goleó. No hay más explicación que la combinación de los deméritos rayistas con su acierto en el área, aunque lo segundo es más fácil cuando ocurre lo primero, como por ejemplo en el 0-1, en el que Memphis Depay ganó un balón que probablemente no debería haber ganado. Tampoco debió tener tanto tiempo para pensar como el que tuvo ante la contemplación de los adversarios.

Como tampoco Rodrigo de Paul, el siguiente paso de la combinación que terminó con el 0-1 de Griezmann. Al borde del área, algo a la derecha, el campeón del mundo argentino la controló, miró una vez, miró otra, sin nadie que lo sobresaltara, hasta que vio lo que todo el mundo había observado menos el Rayo, como el internacional francés se había desmarcado detrás de su marcador para quedarse solo en el lado izquierdo de su ataque y rematar a gol.

El pase fue bueno de De Paul, la definición fue práctica de Griezmann. No se quedó ahí. Ni la ofensiva del Atlético. Ni el chollo del Rayo. En el minuto 5, Saúl le entregó otra ocasión a Memphis. Su golpeo fallido, al portero, fue un alivio para los locales. Momentáneo. Al cuarto de hora, los mismos protagonistas, la pifia en el despeje de Aridane y el remate a placer del delantero neerlandés, que a la media hora se volvió a lesionar. Es muscular.

El Rayo apeló a su carácter. Su presión arriba no le valió de mucho hasta entonces. Ni apenas después. Dos malas salidas de Jan Oblak alimentaron su esperanza, destrozada cuanto de nuevo De Paul, su visión, su magnífico pase, divisó la carrera por la derecha de Nahuel Molina. Conectado con precisión, superado su par, el lateral marcó el 0-3. Era el minuto 36. La mejor vuelta a la competición para el carrilero, tras un mes lesionado.

Más allá de todo eso, el centro del campo del Atlético funcionó con esplendor. No sólo por el gran partido de De Paul, asistente en el primer y el tercer gol, o de Saúl, pasador del 0-2 y el posterior 0-4, intenso, llegador, ágil con la pelota, en la oportunidad en el once (por delante de Marcos Llorente, suplente) por las molestias de Lemar, sino también porque Pablo Barrios demostró que ahí a un medio centro, tal y como visionó hace meses Simeone.

Mientras el técnico argentino digiere y asume que, quizá, no venga el futbolista que tanto reclamó hace semanas para reforzar esa demarcación, el canterano mantiene su reivindicación como una opción más que fiable para esa posición. Es inteligente en la lectura de cada momento. Ha entendido a la perfección la especificidad de tal puesto. En cada espacio que descubrió su equipo, en cada cobertura, apareció él para subsanarlo todo.

Ha adelantado su adaptación a esa demarcación, a la espera de la recuperación de Koke y pendiente de si el futuro le traerá más competencia. El 1 de setiembre a media noche cierra el mercado. Si el campo es el que manda, ya no parece una posición indispensable para reforzar en este Atlético, ante un trámite en el segundo tiempo, en su territorio, con la reafirmación de Witsel como central y con la seguridad de los tres goles de renta.

Aun así, el Rayo lo intentó. Nteka y Pathe Ciss saltaron en el campo desde el primer instante de la reanudación, por Trejo y Unai López. Sergio Camello se reestrenó a la hora del partido. No hubo manera de reponerse de su terrorífico inicio. Y se entregó: el Atlético aún marcó el 0-4, por medio de Morata a pase de Saúl, el 0-5 de Correa, el 0-6 del goleador español y el 0-7 de Llorente; para disparar la cualidad más indispensable que quiere Simeone: la contundencia en las áreas.

Con un penal, indetectable al principio, descubierto por el VAR y transformado por Borja Mayoral en el tramo final del partido, a seis del noventa, el Getafe acabó con la sequía anotadora que le perseguía y logró, frente el Alavés, su primera victoria de la temporada. En el Azulón jugaron Damián Suárez y Gastón Álvarez, mientras que en la visita estuvo Carlos Benavidez; todos fueron titulares.

Fue desde los once metros, en una acción que indignó al técnico visitante Luis García Plaza, como el partido dio un giro. Fue un manotazo del marroquí Abdel Abqar sobre Juanmi Latasa. El árbitro dio la razón al monitor y Mayoral no falló. Enterró el delantero, tranquilo en la ejecución, una racha negativa, sin gol, de 354 minutos, desde el minuto 89 de la penúltima jornada de la campaña pasada.

Era el Getafe el único equipo de la categoría que no había marcado. Fue desde los once metros como obtuvo el desahogo. Se quitó un peso de encima y arrancó en el curso. Añadió el triunfo, el primero del ejercicio, al empate logrado contra el Barcelona, también en el Coliseum, en la jornada inaugural. José Bordalás intentó cortar radicalmente la falta de gol que persigue a su equipo con tres jugadores de claro talante ofensivo en el inicio. Recuperó a Jaime Mata, suspendido hace una jornada en Girona por su expulsión ante el Barcelona, y le juntó a Juanmi Latasa y Borja Mayoral.

No dio esa sensación en un choque que tuvo un tramo inicial marcado por la espesura, por la falta de continuidad y por las imprecisiones más que por los aciertos. No hubo un dominador. Ninguno se hizo con el juego. Luis García repitió once porque el fue bien ante el Sevilla, al que ganó en la anterior jornada. Pero no tuvo tampoco nada que ver aquél equipo con el que acudió al Coliseum. No hubo noticias de los atacantes y el gol sólo pudo llegar por un error de Ander Guevara que echó atrás la pelota, hacia el meta Antonio Sivera. Mayoral lo vio venir y recogió el balón, sorteó al portero pero se quedó casi sin ángulo. El tiro dio en el poste.

Alargó su sequía el Getafe, el único conjunto sin gol aún en lo que va de torneo. En el añadido amenazó el Alavés, timorato hasta entonces, con juego directo, más cauto que osado. Fue en una acción aislada, un tiro de Luis Rioja con buena pinta frustrado por Nemanja Maksimovic que se interpuso y repelió el balón. Con otro ritmo, más acelerado, tomó cuerpo el segundo tiempo. De hecho, amenazó el Getafe en un saque de banda, largo, de Juan Iglesias, al área visitante, prolongado por Juanmi Latasa hacia Maksimovic que, de cabeza también, remató a gol. Antonio Sivera frenó el disparo en su mejor intervención.

Bordalás dio un giro al choque con la entrada de Omar Alderete en lugar de Stefan Mitrovic y de Carles Alañá, que se quedó fuera del once en su apuesta por Mata, que se fue al vestuario. No dio sensación de causar efecto. Al contrario, creció el Alavés que amenazó, con acciones de juego aéreo. Tuvo dos en tres minutos en la hora de juego. Primero en un cabezazo de Abdelkebir Abqar, en un córner que sacó Luis Rioja y en el que se lució David Soria. A continuación, Xeber Alkain dejó en evidencia la zaga azulona y se anticipó a los centrales para intentar aprovechar un buen pase de Andoni Gorosabel. Pero la pelota fue muy desviada.

El partido rondó el gol. Recuperó el pulso el Getafe. Y apretó. Recuperaba pronto el balón y en un córner que alargó Gastón Álvarez en el primer palo acudió al segundo Domingos Duarte. La pegó mal. Salió alto. Dio un giro el choque justo cuando Samu, el prometedor refuerzo del alavés, cedido por el Atlético Madrid que lo fichhó del Granada, debutó minutos antes.

El VAR llamó a Martínez Munuera para que observara un posible manotazo de Abdel Abqar sobre Juanmi Latasa dentro del área, en un balón aéreo. Un presunto codazo al atacante madrileño que consideró punible el árbitro. Fue penal. Ejecutó Borja Mayoral, con tranquilidad, batió así a Sivera y acabó con la sequía azulona.

Después, el Alavés aumentó la apuesta. Se volcó sin nada que perder pero con precipitación, sin orden. Con un juego directo, al área rival y con espacios al aire también para que el Getafe se manejara como mejor sabe, a la expectativa, sin arriesgar y con un triunfo en la mano que deja sus cosas en orden.

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