La vida de Abidal es un buen ejemplo de superación personal y profesional; el cáncer de hígado que tuvo, y que lo mantuvo afuera de las canchas durante muchos meses, hizo que fortaleciera lazos en el Barcelona y en el mundo del fútbol.
Al defensa francés le detectaron un tumor en 2011, más precisamente en marzo de ese mes. Tuvo que ser sometido a una cirugía de inmediato y estuvo tres meses sin pisar una cancha, hasta que el 28 de mayo el Barça ganó la Champions League y en un enorme gesto sus compañeros le entregaron el brazalete de capitán para que levantase la copa.
Dos años y poco después de la primera de las dos operaciones, Abidal recibió el alta médica. El 6 de abril de 2013, el Camp Nou lo recibió de pie, y el conjunto dirigido en ese entonces por Pep Guardiola consiguió el título de la Liga Española tres partidos después.
Luego el director deportivo del Barcelona decidió que por “motivos deportivos” no podía seguir en el conjunto blaugrana, se marchó al Mónaco de Francia y ahora se encuentra jugando para el Olympiacos de Grecia.
En ese equipo es una pieza importante, al punto de que es titular indiscutido para el entrenador Míchel.
Lo cierto es que Abidal volverá al club donde es ídolo de la gente, que quedó enfurecida con la decisión dirigencial de sacarlo del equipo.
La única duda es cuándo volverá, pues la propuesta del conjunto de Cataluña ya fue aceptada por el galo, y sólo resta esperar que el futbolista se retire del fútbol profesional. El cargo que ocupará es el de director de las escuelas deportivas que el Barça tiene dispersas por el mundo.
Las escuelas tienen su sede en la ciudad española y filiales en Brasil (San Pablo y Río de Janeiro), Miami, Santo Domingo, Lima, Varsovia, Dubái, Nueva Delhi, Singapur, Seúl y Fukuoka.
La función de Abidal será la de lograr que en todas ellas se siga el modelo futbolístico que se propone y aplica en la base deportiva del club español.