“Mbappé
2050”. Esa frase figuraba en
la camiseta que varios compañeros regalaron al delantero francés para festejar
su 23 cumpleaños, una alusión clara a su renovación con el París Saint-Germain.
La prenda saltó a la luz por la foto colgada por el español
Juan Bernat en sus redes sociales, tomada en un bar de la capital donde muchos
de ellos acudieron este lunes de noche al cumpleaños de Kylian Mbappé.
El jugador, cuyo contrato finaliza el 30 de junio próximo,
puede negociar con cualquier club a partir del próximo 1.º de enero y, por
ahora, se niega a aceptar las ofertas de renovación de la entidad francesa.
El regalo de sus compañeros es interpretado como una
invitación a seguir en el vestuario o como una simple broma dentro del ambiente
festivo. Pero la foto colgada por Bernat alimentó también los rumores
sobre las desavenencias internas dentro del vestuario.
En la imagen aparece el llamado “clan latino”, en el que
además de los españoles Bernat, Sergio Ramos, Sergio Rico, Rafinha y Ánder
Herrera figura el arquero costarricense Keylor Navas, el marroquí criado en
España Achraf Hakimi, el italiano Marco Verratti, el portugués Danilo, el
holandés Georginio Wijnaldum y el alemán Julian Draxler.
En la imagen no están ninguno de los pesos pesados del
vestuario, como los franceses Presnel Kimpembe o Colin Dagba o el senegalés
Idrissa Gueye.
Tampoco aparecen las otras dos estrellas del
equipo, el brasileño Neymar y el argentino Lionel Messi, a quien se le supone
una cercanía con los jugadores sudamericanos, en especial con sus compatriotas
Ángel di María y Leandro Paredes.
Según publica este martes el diario L'Équipe, el vestuario
está dividido y la primera grieta de fractura la marca la rivalidad entre Navas
y el meta italiano Gianluigi Donnarumma.
El rotativo desvela descontento en el bando francés con
algunas concesiones a los latinos, como la falta de castigos por sus indisciplinas,
la última, la fiesta que hicieron a finales de noviembre para festejar el
séptimo Balón de Oro de Messi.
Tras la misma, el rosarino y Paredes fueron baja,
oficialmente, por una gastroenteritis, aunque el diario señala que la fiesta
acabó a altas horas de la madrugada. Ante eso, el entrenador, Mauricio
Pochettino, y el director deportivo, Leonardo, apostaron por no usar la mano
dura, lo que habría enfadado a varios jugadores.
EFE / FútbolUy