Federico Balzaretti, lateral de Roma, no juega al fútbol hace prácticamente un año, cuando se le detectó una grave lesión que comenzó a causarle grandes complicaciones en su carrera y que podría incluso determinar el abrupto final de la misma.
El defensa conmovió a todos con una sentida conferencia de prensa que dio este martes en la sede de su club. "La lesión me ocurrió hace 10 meses. Sentí dolor en mi pelvis y dado que nunca había experimentado algo igual antes, pensé que iba a pasar. Por eso jugué contra Sassuolo, bastante disconforme. Cuando terminé tuve que parar y descubrimos que me había lesionado mi sínfisis púbica: donde debía haber cartílago no había nada, y los huesos de alrededor se habían desgastado", detalló con precisión sobre el origen del calvario.
Balzaretti contó que fue operado en dos ocasiones y que nada cambió, y señaló que la lesión le impide hacer cualquier tipo de trabajo relacionado con el fútbol. "No soy capaz de patear una pelota, y de hecho estoy peor desde la operación", reconoció.
"He sido muy claro con mis compañeros y quiero ser igual de claro con los hinchas. Desafortunadamente tengo muchos meses de rehabilitación por delante. Ahora tengo un dispositivo con el que duermo por la noche y que espero que calme el dolor a través de un campo electromagnético. Pero estaré afuera por muchos meses y está la posibilidad de que este dolor termine con mi carrera", confirmó.
El defensa aseguró que está haciendo lo posible para volver a jugar y que todavía se siente futbolista, y le agradeció a Roma y a todo el plantel por haberlo apoyado como si fueran su familia. "Estoy atravesando un momento psicológico duro; es frustrante despertarme por la mañana con la esperanza de estar bien", dijo.
"Los Giallorossi son una familia y no te tratan simplemente como un futbolista sino que te ven como a una persona", agradeció quien ha seguido cobrando su sueldo a pesar de la lesión, pero terminó diciendo: "Todos los días tengo que presionarme para ver cuánto me duele. Mi problema es que no puedo ni correr ni patear una pelota. Y está la posibilidad de que este dolor dure por siempre, con las consecuencias que eso trae".