El título de Defensor Sporting parece incuestionable desde lo visto en cancha y desde los números, esos que no mienten. Para que no existan dudas, este equipo no se conformó con ser el que más puntos sumó, y también tuvo el mejor ataque del Apertura con 31 goles y la valla menos vencida, con 13 tantos en contra.
Más allá de la derrota a manos de Nacional en la penúltima fecha y un bajón con dos caídas consecutivas poco después del arranque, hubo un repunte notorio del equipo dirigido por Pablo Repetto a partir de la eliminación de la Copa Sudamericana, en un momento en el que los resultados a nivel local no coincidían con el buen nivel del equipo en lo internacional.
El debut ante River Plate fue empate a uno en el Saroldi, con gol del máximo anotador del equipo en el certamen: Rodrigo Mora. El Pulga se elevó más que nadie en tierras de gigantes y con golpe de cabeza logró un tanto que sirvió para un resultado que, en aquel momento, parecía perder dos puntos. A la larga, y por la paridad del torneo, se ganó uno.
En la segunda fecha fue victoria contundente: 3-0 a Liverpool con todos los titulares, a pesar de que cuatro días más tarde debía enfrentar a Olimpia en el cotejo de vuelta de la primera fase de la Copa Sudamericana.
Por ello postergó el juego de la tercera, y tras golear a Sport Huancayo en segunda ronda del certamen internacional cayó con Wanderers 2-1 en el Franzini, otra vez con los titulares, y después de la revancha en Perú perdió con Bella Vista, nuevamente de local y con idéntico tanteador.
Eran ocho los puntos perdidos en apenas cuatro partidos jugados, y para colmo la actividad internacional seguía. A la hora de ponerse al día con los atrasados no fallaron los violetas, e hilvanaron tres triunfos consecutivos, con Cerro 2-0, Miramar Misiones 1-0 de visitante y El Tanque Sisley 3-1 de local, quitándole el invicto al sorprendente elenco verdinegro.
A esa altura Mora seguía insoportable y era quien se llevaba los aplausos en la ofensiva, aunque también es digno de destaque el trabajo de Ignacio Risso, chocando con todas las defensas rivales que aparecieron a su frente. El grandote hizo el trabajo sucio para que el Pulga desnivele, ayudado también por la pegada de Diego De Souza, la recuperación de Miguel Amado en el mediocampo y el buen manejo de Eduardo Aranda.
El empate ante Danubio en Jardines 1-1 lo agarró en medio de la serie de octavos de final ante Independiente, y parecía alejarlo de la pelea. Sin embargo, los grandes seguían perdiendo puntos, Peñarol empezaba a caerse, Nacional cambiaba de entrenador y El Tanque Sisley no podía sostener una campaña meritoria.
El plantel de Defensor Sporting, decepcionado por la injusta eliminación en Avellaneda, se la agarró con Rampla Juniors y descargó toda su furia. Fue 4-1 contundente en el Franzini, y una semana después volvió a golear para prenderse en la lucha. El claro 5-1 a Fénix en el Capurro era un aviso para todos aquellos que en algún momento hubieran pensado en sacarlo de la pelea.
Además del trabajo de los delanteros, también se destacaba la seguridad de la defensa, con Walter Ibáñez y Mario Risso como estandartes para hacer olvidar la ausencia de su arquero y capitán Martín Silva, quien dejó el puesto de arquero por lesión durante un par de fechas. En su lugar ingresó Fernando Rodríguez, para el triunfo 3-0 a Racing en el Roberto y el empate a uno con Central Español.
En esa igualdad por aquel cabezazo de Guillermo Firpo en el último minuto, parecía caerse el equipo de Repetto. Sin embargo, ocho días más tarde tuvo revancha y venció a Peñarol 1-0, con otro golpe de cabeza, de Ignacio Risso.
El título estaba a una victoria y la Copa aguardaba al costado de la cancha, para el compromiso en el que Defensor Sporting enfrentó a Nacional. Cosas del fútbol quisieron que el encuentro con el trofeo se postergara una semana, ya que los tricolores se impusieron 2-1 justificadamente.
Y eso que parecía un trámite, ir a Tacuarembó y traer la copa, costó esfuerzo y puso a prueba la personalidad de un equipo que mostró madurez y solvencia en momentos difíciles. No arrancó bien y el gol de Sebastián Sánchez lo sorprendió, pero con tantos de Rodrigo Mora, Diego De Souza y el juvenil David Texeira, dio vuelta el tanteador para desatar la locura de más de 3000 corazones violetas que hicieron más de 400 kilómetros para festejar con sus jugadores.
Postergando el festejo le agregó emoción al Apertura hasta el final, pero sin perder la convicción del objetivo lo logró, y ya se anotó en la definición del Campeonato Uruguayo, a mediados del año que viene. Si es que la hay, claro, porque con Nacional y Peñarol ocupados con la Libertadores, todo pinta para un nuevo semestre violeta.