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Fútbol Internacional
Los caminos de la vida #46

De vivir “como en una prisión” a disfrutar en un país muy frío: la historia de Guzmán Díaz

Es oriundo de Maldonado, jugó en Peñarol y fue becado en universidades de Estados Unidos antes de jugar en Centroamérica y Europa.

03.10.2026 09:00

Lectura: 13'

2026-10-03T09:00:00-03:00
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Por Gonzalo de León

Si pensamos en países con mucha historia, los primeros que se nos vienen a la cabeza pueden ser Egipto, Grecia, China, India o Italia, entre otros, mientras que si pensamos en naciones jóvenes se nos puede venir a la mente Sudán del Sur o las nacidas de la separación de la Unión Soviética o Yugoslavia.

Pero hay otros territorios muy jóvenes que no necesariamente se formaron en los últimos años. Es el caso de Islandia, país insular de unos 103.000 km² ubicado en el océano Atlántico y con una pequeña población de algo más de 360.000 habitantes.

Hoy por hoy, es un destino muy buscado por los amantes del frío, de las auroras boreales o de las montañas, pero la presencia humana allí se remonta recién a finales del siglo IX y, por supuesto, fueron los vikingos.

Casi el 20% de la población actual es extranjera, la mayoría proveniente de otros países europeos en busca de una vida más cómoda y tranquila. Pero, lógicamente, hay de otras partes del mundo, como, por ejemplo, Uruguay. Sí, nuestro país. Qué sorpresa, ¿no?

No es una sorpresa, porque hay uruguayos en todas partes del mundo y uno de los que estuvo viviendo por esos lares es el protagonista de la historia de hoy: Guzmán Díaz.

Este futbolista, nacido hace 27 años en Maldonado, comenzó su relación con el deporte en el baby fútbol de Deportivo Maldonado, club en el que estuvo hasta los 12 años, cuando se fue a Peñarol.

En el Carbonero hizo formativas hasta el segundo año de Cuarta División, cuando volvió al Depor, antes de iniciar su carrera en el exterior con apenas 18 años, momento en el que le llegó la oportunidad de emigrar a Estados Unidos como becado universitario.

Primero estuvo un año en Iowa Central Community College, en Fort Dodge, y luego dos años en University of Mobile, en Alabama. “Soy un agradecido de mi madre y de mi padre, que siempre me inculcaron que la educación estaba primero”, dijo a FútbolUy.

“Mi padre me dijo que si quería jugar al fútbol estaba bien, pero que tenía que estudiar; entonces me consiguió una oportunidad con un amigo de él, que era medio dueño, creo que de PlayPro, que es una plataforma que brinda becas y hacen showcase, partidos y vienen entrenadores de las universidades. Fui a un partido solo y obtuve una beca”, recordó.

“Empecé a estudiar odontología en la Universidad de la República y al mes fue que me salió esto. Mi idea era ir a estudiar odontología, pero después me di cuenta de que lo que más me interesaba era la administración en el deporte, entonces me encaminé por ese rubro”, contó.

Guzmán Díaz jugando en Iowa Central Community College. Foto: Instagram @diazscarone

Guzmán Díaz jugando en Iowa Central Community College. Foto: Instagram @diazscarone

El fútbol universitario en Estados Unidos “es tal cual todo lo que se ve en las series y en las películas”: “En cuanto a lo futbolístico, yo no me puedo quejar, porque venimos de una cultura muy rica en cuanto al fútbol y es muy querida en todas partes del mundo, pero es cierto que nuestro fútbol no es el más vistoso de todos, pero llegás a Estados Unidos y son todos pases por abajo, no se golpea en largo, todo más europeo”.

“Las infraestructuras son perfectas, tenés cancha de sintético, cancha de pasto, GPS, te dan zapatos, a veces viajas en avión… te sentís más profesional que estando mismo en un equipo profesional en Uruguay”, relató sobre su experiencia.

“Para llegar a las mejores universidades tenés que tener un nivel de inglés muy bueno y que te vaya bien, además de en el fútbol, en lo académico. Yo siempre hice inglés, pero la realidad es que no estaba apto para estudiar de una en inglés, entonces en lo futbolístico me fue muy bien, pero en lo académico no”, añadió.

Jugó en la NAIA, que “si no es la más fuerte, es la segunda más fuerte después de la División 1, que es la que se hace el draft para la MLS”. En esa liga “sí son todos americanos, porque quieren promover el fútbol de ellos, pero en mi liga, por ejemplo, nosotros éramos todos de diferentes países, había un americano solo”.

“Fue una experiencia que extraño y siento que no la disfruté tanto en su momento”, indicó, y señaló que por la pandemia volvió a Uruguay y fue Deportivo Maldonado el que nuevamente le abrió las puertas.

“Había pedido para entrenar en Tercera División mientras esperaba, porque no sabía si iba a volver a Estados Unidos, pero Francisco Palladino, que fue el técnico que me vio nacer, me invitó a entrenar con el plantel de Primera y enseguida firmé contrato”, mencionó.

Tras la salida de Palladino, sus minutos bajaron y con Fabián Coito no tuvo continuidad, por lo que se marchó a Atenas de San Carlos, donde le fue “muy bien” y jugó “mucho”.

Es así como a mediados de 2025 le surgió la chance de volver a salir al exterior, esta vez a Honduras para jugar en Juticalpa, pero no todo fue color de rosas.

Pero, primero, hizo “un torneo muy corto de preparación, de tres semanas, con un equipo de Puerto Rico”. “El que me llevó para eso me dijo que si quería ir me pagaban el alojamiento y todo. Eso fue antes de arreglar en Atenas, y después que tuve la temporada buena en Atenas, empezaron a caer nuevas ofertas con mejores números y terminé aceptando lo de Honduras”, comentó.

Con respecto a su llegada a Honduras, reveló sus primeras impresiones: “No quiero sonar mal, pero sucio, mugre… Otra realidad a la que nosotros estamos acostumbrados. Hay que ser agradecidos de donde somos. Te encontrás con una vida que pareciera que fuera 50 años antes de lo que estamos viviendo ahora nosotros en Uruguay”.

Guzmán Díaz jugando en Deportivo Maldonado contra Nacional. Foto: Deportivo Maldonado

Guzmán Díaz jugando en Deportivo Maldonado contra Nacional. Foto: Deportivo Maldonado

“Lo primero que vi fue una carnicería, que había 35 grados y no tenía ni heladeras, era un puesto en el medio de la calle y la gente compraba así las carnes… lleno de moscas. Fue un golpe muy duro”, destacó.

Por si fuera poco, “el club se portó muy mal”: “Los directivos eran muy pocos profesionales: me mandaron un contrato y después cuando llegué querían que firmara otro con un dinero diferente. Cuando llegué me mandaron a un apartamento en el que no pude ni dormir esa noche, era como una prisión. Lo sentí como una falta de respeto, porque al extranjero siempre se le da la ayuda, se le brinda todo para que la persona esté cómoda porque no es su país y no sabe con quién comunicarse”.

“Tenía un par de uruguayos que me ayudaron mucho y pude aguantar dos o tres meses, pero fue uno de los puntos que me hicieron decir ‘me voy de acá’”, aseguró.

“En cuanto a lo futbolístico, muy bueno. Era un paso muy importante y no se terminó dando como uno quería, pero era poner en la balanza lo que uno quería, y como fui solo, no con mi mujer, lo podía tolerar un poco más”, continuó.

En ese sentido, agregó: “El fútbol hondureño está creciendo mucho en cuanto a la infraestructura, los estadios los están remodelando, entonces los pastos son de primer nivel y en ese sentido sentís que estás por encima de lo que estabas acostumbrado en el fútbol uruguayo”.

El futbol hondureño “es muy físico, son muy fuertes, pero solamente con un poquito de picardía e inteligencia hacés la diferencia, porque no son tan dotados táctica y técnicamente”, dijo.

Tras pasarla muy mal en Honduras y estar allí solamente un mes, armó las valijas y se fue “de un día para el otro, sin decir nada”. Su destino era Uruguay, pero…: “El mismo agente que me llevó a Honduras, me consiguió para ir a Guatemala, con Silvio Fernández, que jugó en Nacional, que él lo tuvo como jugador, y me dio la oportunidad”.

“Me fui al aeropuerto sin decir nada. Tenía el pasaje para Uruguay y en el aeropuerto me llegó esa propuesta. Los números eran similares a los que realmente iba a ganar cuando me enviaron el contrato, entonces en ese momento cambié mi pasaje para Guatemala”, y es así como llegó a Huehuetecos.

“La capital de Guatemala [Ciudad de Guatemala] es muy linda, con mucha tecnología y muy ordenada. Sigue habiendo mucha inseguridad, porque no ha pasado lo que ha pasado en El Salvador, de intentar erradicar la delincuencia, pero sí, a diferencia de Honduras, es un lugar con muchas más comodidades para vivir”, apuntó.

“El club, cuando yo llegué, no existía, se hizo en ese momento. Lo que pasa es que en Guatemala tienen muchas deudas, desaparece el club y le ponen otro nombre, como que las deudas quedan a la deriva”, contó, y añadió: “El estadio es precioso, como un campus de Maldonado. El profesionalismo era el adecuado entonces, si bien, obviamente, como era un equipo nuevo había algunas falencias, pero nada muy grave”.

Y sobre el fútbol de allí, señaló: “Los guatemaltecos, más lentos y chiquitos, pero muchísimo más técnicos y ordenados”.

“Centroamérica era un lugar lindo en cuanto a lo económico, pero algo inseguro, ves cosas que no están buenas. Tengo a mi mujer embarazada y la realidad es que no era un lugar para seguir ahí, no era un ambiente para que ella estuviera ahí viviendo y ni yo estaba cómodo”, indicó Guzmán, a quien la vida le tendría preparada una nueva aventura.

Guzmán Díaz jugando en Huehuetecos de Guatemala. Foto: Afición / Instagram @diazscarone

Guzmán Díaz jugando en Huehuetecos de Guatemala. Foto: Afición / Instagram @diazscarone

A inicios de 2026, una agencia de Inglaterra que “hacía mucho tiempo” lo venía contactando por Instagram, le volvió a presentar una propuesta. Estuvo cerca de irse a Albania, pero no se dio y es así como llegó a Islandia.

“Cuando me fui de Guatemala a Uruguay no tenía nada y mi objetivo era seguir afuera. Empecé a recibir alguna cosa, pero nada que valiera la pena en cuanto a lo económico, y ahí me enteré que  mi mujer estaba embarazada, entonces lo económico pasaba a ser lo más importante, ya no podía ser cualquier cosa”, comentó.

“Dentro de las cosas que salían, ninguna llegaba a los números, hasta lo de Islandia, que la verdad, en cuanto a lo económico, ha sido muy bueno”, comentó Díaz, que firmó con el Kormákur/Hvöt, equipo de la Segunda División islandesa.

“¿Qué es lo primero que me encontré cuando aterricé en Islandia? Blanco, nieve”: “Estaban saliendo del invierno y llegué con -15 grados. Todos los días nevando, nieve de dos o tres metros”.

En el momento en que se realizó esta entrevista aún era verano, el cual “es engañoso”: “Cuando tenés tres o cuatro días libres, te volás para Italia o algún lado de esos, porque no hay un día de más de 15 grados, y a la sombra hace frío”.

En Islandia “se nota que estás en Europa: seguridad, la gente deja los autos abiertos, los niños jugando en la calle; no existe nada de lo que nosotros nos podemos imaginar en Uruguay o en Centroamérica”.

“Me costó un poco la adaptación en cuanto al frío, porque hacía como cinco años que no me tocaba estar en el frío, desde Iowa, pero desde que llegué me sentía con seguridad”, recordó, y agregó: “A mí me encanta cocinarme, entonces más o menos sigo haciendo todo lo mismo que en Uruguay, pero sí que no tenés la facilidad de comprar carnes como en Uruguay, porque, por ejemplo, capaz que te vale 100 dólares un kilo de carne picada. Es muy costosa la vida acá”.

“Algunas palabras hablo. Digo ‘muchas gracias’, ‘hola’, ‘buenos días’, pero la realidad es que no entendés nada. Es imposible agarrar una palabra. Por suerte, parece que todos nacen hablando inglés, entonces es fácil para comunicarse si hablás inglés”, siguió.

“El fútbol acá es mucho mejor de lo que te podés imaginar, hasta de lo que yo me puedo imaginar. Cuando llegué dije ‘esto va a ser muy sencillo’, pero se juega muy bien”, mencionó.

“Los islandeses son muy buenos y si no, tienen muchos extranjeros. Sorprendido con el nivel. Hasta mi viejo, incluso, que mira los partidos, me dice ‘la verdad, juegan muy bien’. No pegan pelotazos, salen de abajo. De los que he estado, debe ser de los mejores en cuanto al juego fluido y movimientos. Después, obviamente, no hay como el fútbol uruguayo porque te puede saltar a grandes ligas, y en estas ligas es muy difícil hacerlo”, indicó.

Guzmán Díaz jugando en el Kormákur/Hvöt de Islandia. Foto: Instagram @diazscarone

Guzmán Díaz jugando en el Kormákur/Hvöt de Islandia. Foto: Instagram @diazscarone

Con respecto al fútbol islandés, contó: “Tienen domos cerrados para entrenar cuando está nevando, estadios cerrados. Hay cinco categorías y los equipos hasta de la Quinta División tienen jugadores cobrando muy buenos salarios, tienen estadio, gimnasio, desayuno. Todo lo que un equipo profesional tiene, lo tienen los equipos acá. Y van mejorando y mejorando”.

En cuanto a la economía al haberse ido a jugar a Islandia, fue claro: “Da para ahorrar muy bien. Hay muchos jugadores a los que el club no solo les paga, sino que les da un trabajo de cuatro o cinco horas, y ganás una fortuna en ese trabajo, que en Uruguay haciendo eso no ganas ni 600 dólares; acá ganas 10 veces más. Es por eso que sigo acá. Me estoy perdiendo el embarazo de mi mujer, pero sirve para la parte económica”.

“Los islandeses son fríos, apoyan en los partidos, pero hasta ahí; son respetuosos. En Honduras y Guatemala si ganás, sos el mejor, pero si perdés te insultan en todas las redes sociales”, indicó sobre la pasión por el fútbol en los países en los que ha jugado.

Una vez finalizado el torneo, en setiembre, volvió para Uruguay “con el objetivo de volver a entrar en el mercado del fútbol uruguayo” y poder quedarse “un tiempo, porque quiero estar con mi hija y mi mujer, que es lo más importante; el fútbol ya pasa a un segundo plano”.

En el cierre de la nota, Díaz aconsejó a los jugadores uruguayos e hizo recomendaciones: “Cada uno tiene sus expectativas y su forma de vivir. Yo, por más que en algunos lugares no la haya pasado de la mejor forma, no me arrepiento de nada, porque todo es experiencia. Honduras no se lo recomendaría a un amigo, pero quizá otra persona sería una agradecida de jugar en Primera División, donde si destacás podés irte a ligas más importantes. E Islandia es una gran ventana para mostrarse y hacer dinero… y competís a buen nivel. Las experiencias lo valen, ¿quién puede decir que jugó al fútbol en Islandia?”.

Por Gonzalo de León