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Fútbol Internacional
Los caminos de la vida #31

De probarse en el Madrid a brillar en un principado: la vida del uruguayo Mateo Rodríguez

Dejó Uruguay siendo niño, viajaba todas las semanas de Andorra a España para ver a su familia y ahora juega con amigos y lo dirige su padre.

07.02.2026 09:40

Lectura: 6'

2026-02-07T09:40:00-03:00
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Por Gonzalo de León

Andorra ocupa el puesto 179 en la lista de los países ordenados por superficie y tiene la particularidad de que su idioma oficial es el catalán; es el único en tenerlo, ya que en España, Francia e Italia se habla solamente en algunas regiones.

En los 468 km² de superficie total que tiene este territorio, que oficialmente se llama Principado de Andorra, viven unas 85.000 personas, entre ellas varias de nacionalidad uruguaya.

Si bien el protagonista de la historia de hoy ya no reside en ese país, supo hacerlo durante varios años y le contó su gran historia a FútbolUy. Él es Mateo Rodríguez.

Nacido hace 32 años en Montevideo, este futbolista dejó Uruguay a los 12 para emigrar junto a su familia a España, concretamente a una zona cercana a Girona, en Cataluña.

Atrás dejó su carrera en Defensor Sporting y, nada más llegar al país ibérico, comenzó a jugar en un club de su pueblo, para al siguiente año hacer una prueba en el Real Madrid; estuvo una semana y no quedó.

Mateo Rodríguez jugando en el FC Andorra. Foto: Instagram @urumateo13

Mateo Rodríguez jugando en el FC Andorra. Foto: Instagram @urumateo13

Luego fichó por el Girona y estuvo hasta los 18, cuando tomó una decisión muy importante.

“Me quedé con la espina de jugar en Uruguay. Un entrenador que tuve estaba de dirigente en Cerro y me dijo que fuera; no dudé y fui. Jugué seis meses en Cuarta, seis en Tercera y seis en Primera, pero no llegué a debutar”, recordó.

“Por la impaciencia de querer jugar, me volví para España, porque en Uruguay si no tenés un contacto es complicado debutar”, añadió.

Tras esa experiencia, se fue al Llagostera, de Segunda B (Tercera División). Después se marchó al FC Andorra, club del Principado de Andorra que juega en el sistema del fútbol español, que en ese momento estaba en Primera Catalana (Quinta División).

Pese a que el club jugaba en la liga española, Mateo vivía en Andorra; estuvo un año y medio en el país, hasta que en 2015 se acercaba el nacimiento de su hijo y le “pusieron muchos problemas para que naciera en Andorra” porque, al no ser andorranos, les “pedían una barbaridad de dinero”.

Por ese motivo, retornó a España para jugar a préstamo en CF Lloret, de la misma categoría.

Nació un amor

Para 2016, volvió a Andorra, pero ahora para jugar en la liga local porque le “llamaba la atención la competición europea, porque ellos juegan fases previas de Champions y Europa League”; eso lo motivaba.

Firmó por Lusitanos y luego defendió a Sant Julia, UE Engordany e Inter Escaldes.

Estuvo hasta 2019 en la liga de Andorra, la cual tenía un nivel “muy parecido al que estaba con el Andorra, pero a medida que fueron pasando los años, la competición fue creciendo más y más”.

“Varios jugadores de renombre”, como Javier Saviola, Joan Capdevilla y Christian Cellay, “fueron apareciendo y dándole bomba a la liga”.

Mateo Rodriguez jugando en el Sant Julia de Andorra. Foto: Instagram @urumateo13

Mateo Rodriguez jugando en el Sant Julia de Andorra. Foto: Instagram @urumateo13

“Te tratan como si fueses un profesional. No te falta nada: tenés fisio, médico, gimnasio particular, entrenador personal, nutricionista; llegábamos y teníamos la ropa. No nos teníamos que preocupar por nada”, destacó.

Jugaban en un estadio solo, pero ahora construyeron más y los equipos cuentan con toda la cancha para entrenar, ya que “antiguamente [tenían] que compartir mitad y mitad porque no había tiempo ni espacio”.

Con respecto al nivel de pasión de los hinchas andorranos, aseguró que si “les decís para ir a jugar al fútbol o a esquiar, prefieren ir a esquiar”.

Disputó fases previas de Europa League con Sant Julia y UE Engordany, y ese “es el momento en el que más profesional te sentís como jugador”.

Con el UE Engordany fueron el primer equipo andorrano en pasar de ronda al eliminar al SS Folgore de San Marino (2-1 y 1-1).

Tras ese hito enfrentaron, ante 40.000 personas, al Kairat Almaty de Kazajistán, club que esta temporada disputó la UEFA Champions League y que en ese momento tenía en su plantel al uruguayo Hugo Silveira, con el que Rodríguez coincidió en Cerro, y a la leyenda rusa Andrey Arshavin. Perdieron 10-1 el global.

Mateo Rodriguez jugando en el UE Engordany de Andorra ante Kairat Almaty de Kazajistán. Foto: Instagram @urumateo13

Mateo Rodriguez jugando en el UE Engordany de Andorra ante Kairat Almaty de Kazajistán. Foto: Instagram @urumateo13

Sobre la vida en Andorra, comentó: “Para mí era espectacular. Si fuera por mí, me hubiese quedado a vivir ahí, pero es un país pequeñito, rodeado de montañas, y mi mujer se sentía como atrapada”.

“Calidad de vida de 10, tenía la tranquilidad de que no me iban a robar, no había ningún problema”, indicó, pero aclaró que no había “prácticamente nada” para hacer, salvo “quedar con los amigos, ir a una cafetería, ir al gimnasio, a la pista de nieve; tampoco hay mucha tienda”.

La cultura “es muy parecida a la de Cataluña, donde estoy actualmente”. “La gente muy bien, muy amable y servicial; en todo lo que me pusieron ayudar, me ayudaron. Estuve muy cómodo”, agregó.

Los últimos dos años de su etapa en Andorra vivió “prácticamente solo” porque su esposa regresó a España con su hijo. “A donde ellos vivían eran tres horas en auto. Entrenaba de martes a domingo, el domingo terminaba el partido y me bajaba a España, y el martes volvía a subir [a Andorra]”, recordó.

“Así estuve dos años, hasta que me cansé y dije ‘o me quedo en Andorra o me voy a España con la familia’. Al final decidí irme”, contó.

Es así como llegó al Juventus Lloret Mar, “un equipo que compró un italiano que estaba invirtiendo dinero para subir categorías”.

Muchos uruguayos jugaron —y juegan— allí porque “el socio del italiano es uruguayo y tiene bastantes contactos”. “Como le están rindiendo, está bastante conforme; le gusta que dejen todo por el club”, reveló.

Mateo Rodríguez despidiéndose del CD Blanes de España. Foto: UE Engordany

Mateo Rodríguez despidiéndose del CD Blanes de España. Foto: UE Engordany

Tras esa etapa, jugó en el CD Blanes y ahora se encuentra en el Atlético Lloret, club de Cuarta Catalana, la última categoría del fútbol español, que entrena su padre y en el que juegan también muchos de sus amigos.

“Estoy jugando con amigos, encaminando la retirada”, dijo. “El nivel es muy bajo. Toda mi vida jugué de lateral o central, y ahora estoy jugando de mediapunta. Llevo 15 goles en 12 partidos”, ahondó.

Rodríguez, además de jugar al fútbol, trabaja en una empresa de reparto y en una de representación de jugadores.

Tanto en Andorra como en el ascenso español la economía “no era para tirar cohetes, pero te daba para vivir y darte tus caprichos”, aunque “no para ahorrar”.

Por último, Mateo Rodríguez cerró hablando sobre si recomienda a compatriotas jugar en donde él lo hizo: “Si les sale la oportunidad, yo aprovecharía. Más que nada porque tenés competición europea y podés vivir tranquilo”.

Por Gonzalo de León