El aforo de 65.000 personas del estadio Hard Rock de Miami se vio desbordado en la final de la Copa América, después de que se abrieran las puertas del escenario y accedieran, sin control alguno, miles de fanáticos que esperaron horas en las afueras para ingresar sin entrada.
Los incidentes
en las bocas de acceso se generaron como consecuencia de una avalancha de
hinchas que no tenían localidades y entraron al estadio forzando una de las
puertas, saltando molinetes y arrasando a los trabajadores de la seguridad del
estadio.
Ante el caos generalizado en las distintas puertas, la organización resolvió
cerrar algunas de ellas por más una hora, hasta que la seguridad del estadio
pudo controlar la situación.
Como el estadio presentaba una concurrencia de menos de la mitad de su capacidad a media hora del inicio del partido, la Confederación Sudamericana de Fútbol resolvió pasarlo de las 20 horas locales para las 20:30. Después lo reprogramó para las 20:45 y por último hasta las 21:15, pero comenzó a las 21:20.
Se abrieron entonces todas las puertas, sin que hubiese ningún tipo de control, por lo que miles de fanáticos argentinos y, sobre todo, colombianos pudieron entrar al estadio y coparon los pasillos, escaleras y zonas de evacuación del recinto.
A través de las redes sociales aparecieron videos de gente intentando colarse por un tubo de ventilación, trepando rejas y hasta intentando meterse por un pozo.