María Pía Fernández cumplirá en abril 19 años. Cursará segundo año de Facultad de Medicina, donde en Paysandú realiza la carrera de Fisioterapia. Oriunda de Flores, en 2013 se mudó a tierras sanduceras para comenzar su carrera terciaria, pero viaja a casa todos los fines de semana para entrenar. Media hora antes de dar un examen y un día previo a una competencia en Buenos Aires que realizó bajo lluvia torrencial, una de las atletas más destacadas del país dialogó con Montevideo Portal acerca del proceso y el presente.

Ni un buen sueño

Pía corre desde que tenía 12 años. El atletismo llegó a su vida casi de casualidad, según recuerda. "Corrí una carrera promocional para niños de la Agrupación de Atletas del Uruguay, que eran dos kilómetros. Mi profesor de Gimnasia del liceo era el que me veía correr y me dijo que me tenía que inscribir, porque siempre que hacíamos gimnasia en el parque me veía que llegaba junto con los varones. Me dijo 'inscribite' y yo no estaba segura porque no sabía cómo se corría, nada. Llegué el día de la carrera, y así como llegué me puse en la línea y largué. No tenía ni idea. Y la gané".

Ese día de agosto le cambiaría la vida. Un hombre se encontraba en el lugar, la vio correr y la invitó a unirse a una escuelita de atletismo. Ella lo hizo dos semanas después, y desde ahí en más se hizo compañera inseparable de él, llamado Sebastián Allende, su entrenador hace siete años, una persona capaz de hacer 200 kilómetros sólo para ayudarla a practicar.

De su mano, esta floresina empezó a correr uno, dos y hasta cinco kilómetros en carreras de calle. "Pero me di cuenta que lo mío era la pista, y el mediofondo. Arranqué corriendo 1500 metros y después empecé con 800, que es la prueba que más me gusta hoy por hoy", cuenta a Montevideo Portal.

Cuando hacía esa elección, no podía imaginarse que en algún momento estaría en un podio a nivel sudamericano. De hecho, su primera competencia internacional fue todavía con 12 años, en la que "quedé en el puesto 11. Cuando recién arranqué, estar en un podio era algo que decía 'no, esto es para otros países, no para mí'".

Al alcance de la mano

Hace pocas semanas, en Buenos Aires, María Pía Fernández se apoderó del record nacional juvenil en los 1500 metros. Ella está orgullosa del logro, a pesar de que decidió correr esta prueba casi porque sí, para aprovechar el viaje, puesto que iba a hacer los 800 y lograr la marca mínima que le exigen para clasificar al Mundial sub 20 de atletismo.

"Y como se dio una carrera fuertísima porque corrí con chiquilinas mayores, se dio lo del record y quedé re contenta", dice Pía, medalla de plata en el Sudamericano sub 18 de 2012 y en el Sudamericano sub 20 de 2013 en 800 metros, y vigente campeona nacional en esa prueba y en la de 1500, a nivel sub 20 y mayor.

Como en el Pre Odesur no pudo bajar la marca para meterse en el Mundial sub 20 que se realizará en julio en Óregon, esa será su meta hasta que lleguen los Odesur propiamente dichos. "Estoy a un segundo (de la marca), pero hay que bajarla", dice la atleta que lamenta no tener oportunidad de competir a nivel nacional "porque no tengo gente que me ayude a bajar la marca. Estuve hablando con una amiga argentina, más grande que yo y que tiene una marca mucho más buena, que corre los Odesur y me va a ayudar".

En los Odesur, Pía sólo correrá los 800. Para esa prueba que refleja en dos minutos el duro trabajo de varios meses, la joven de 18 años entrena a diario y con algunas dificultades, justamente porque lo hace sola en Paysandú y su entrenador Allende viaja desde Flores un par de veces por semana, algo que "es terrible embole para él, pero lo hace. Y estoy re agradecida porque sino, se me haría muy difícil".

El entrenamiento que realiza depende de la planificación y del mes de competencia en el que se encuentre, explica a Montevideo Portal. Febrero, por ejemplo, que es pre competitivo, requiere ejercicios más intensos, de mayor potencia. Todo eso va acompañado de una alimentación saludable, que ella tiene más allá de ser deportista.

Aunque se entrega al 100 por ciento, Pía enfrenta dificultades para combinar el estudio con el deporte. "En el liceo era un poco más fácil, y los profesores te daban una mano bastante grande. Ahora se me está complicando bastante, pero por suerte la vengo llevando. También acá me han dado una mano gigante, porque me he ido a competir y los parciales que no pude dar, arreglo los horarios y los doy cuando llego. El año pasado, por ejemplo, el primer semestre me fue bárbaro y salvé todo. Ya al segundo, que fui al Panamericano y al Sudamericano, falté casi un mes entero. Se me re complicó y acá estoy, dando exámenes".

El impulso

Además del apoyo que le dan para que pueda seguir estudiando, Pía recibe una beca de la Intendencia de Flores y otra del Comité Olímpico Uruguayo: la primera "incluye que mi entrenador venga a entrenarme acá", y la segunda es un apoyo de 500 dólares mensuales (de agosto de 2013 a marzo de 2014) exclusivamente para los Odesur.

Y también está la familia, que la banca "desde que soy chica. Porque las becas las conseguís cuando realmente lorgaste algo, pero hasta ahí es un camino larguísimo que los atletas uruguayos los tenemos que hacer por nuestros propios medios".

"En comparación a Sudamérica, todavía estamos un poco lejos de lo que tienen otros países", lamenta Pía haciendo una comparación con el deporte a nivel nacional y en el exterior, y cuenta que en partes del continente "tienen Centros de Alto Rendimiento, viven de eso y para eso, no como nosotros, que acá tenés que trabajar o estudiar. A mí me encantaría bancarme sólo con el atletismo, pero sé que en unos años se termina y después de algo tengo que vivir".

Igualmente, reconoce que en los siete años que lleva en el medio ha habido un cambio importante y para bien, pues antes, por ejemplo, no se brindaba apoyo económico como el que ahora da el COU.

"Mirando Uruguay solo, se ha notado un crecimiento importante. Y el año pasado, la Confederación arrancó a enviar atletas a un Centro de Apoyo de Alto Rendimiento que hay en Montevideo, donde nos hicieron controles nutricionales, electrocardiogramas, que para nosotros es fundamental. Porque en Flores hay cosas con las que yo no cuento, especialistas a los que no puedo recurrir. En Uruguay ha crecido pila, pero le falta un poco todavía".

Pero Pía lo soporta, por todas las cosas buenas que les deja este deporte. "En el atletismo, más allá de que sea competitivo, una de las cosas más lindas que tiene es el compañerismo que hay. Por ejemplo, en el Sudamericano sub 18 y sub 20, me ganó la misma brasileña, con la que tengo una relación súper buena. En la competencia cada una deja todo, y después sigue el compañerismo. Lo mismo con esta chica de Argentina. Nosotros somos rivales, nos vamos a encontrar en el sub 23 en octubre, pero nos llamamos y nos ayudamos a bajar las marcas, coordinamos para correr juntas. Esas cosas en otros deportes no se dan".

Por eso, lamenta cuando se habla de la violencia en el deporte como algo genérico, y cuando se le da tanta importancia al fútbol al punto tal de tomar "como mal ejemplo a los futbolistas que hacen esas cosas de violencia, y no se toma como buen ejemplo a otros deportistas", en referencia a los sucesos del último clásico.

A Pía le encanta correr, porque le permite despejarse, liberar tensiones, salir de la rutina. "No me imagino qué haría si tuviera una lesión y no pudiera correr más", se plantea. "Pero en las competencias internacionales me pongo muy nerviosa. Paso todo el día nerviosa, la semana anterior nerviosa, me comen los nervios, y a veces digo '¿para qué hago esto?'. Porque sufrís entrenando, sufrís corriendo, sufro los nervios de una semana. A veces me pregunto por qué lo hago, pero después que logras tus objetivos, bajás tus marcas o conseguís logros importantes, es una satisfacción enorme".

Montevideo Portal | Belén Fourment