Un hecho curioso se dio sobre el final del clásico de este domingo entre Nacional y Peñarol por la cuarta fecha del Apertura en el Gran Parque Central, cuando el árbitro Andrés Matonte se anticipó a indicar que el partido había culminado y tuvo que corregir la decisión.
Cuando transcurrían 4 minutos y 50 segundos de los seis que se habían adicionado, el juez principal se llevó el silbato a la boca para cobrar el final del encuentro, hecho que desató la anticipada euforia carbonera.
Sin embargo, mientras algunos jugadores se dejaban caer al piso sintiendo alivio, y otros que estaban en el banco de suplentes ingresaban a la cancha con el objetivo de festejar, Matonte se disculpó y levantó el brazo para indicar que se había equivocado.
Inmediatamente después, los jugadores de Peñarol reclamaron la incidencia, pero el partido tuvo que continuar.
Lo que ocurrió fue que, a pocos minutos del cierre, el reloj se paralizó. Eso llevó a Matonte a pensar que ya se había cumplido el tiempo añadido, pero corrigió rápidamente.