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El árbitro se mantuvo dentro de su promedio de amonestados y acertó en varias polémicas, pero falló en una jugada decisiva.

El arbitraje de Leodán González este domingo en el Estadio Centenario, donde Nacional y Peñarol igualaron sin goles, fue correcto en líneas generales, pero será recordado por un error que pudo haber cambiado el resultado del partido y el rumbo del Campeonato Uruguayo.

Los asistentes Nicolás Tarán y Sebastián Silvera no se vieron involucrados en polémicas, pero el árbitro sí. Corrían 75 minutos y los tricolores atacaron de contragolpe. Pablo García encaró a Jesús Trindade y el ex Racing lo tocó abajo. Era penal, pero el juez no lo pitó y tampoco amonestó por simular.

Hubo otra jugada en la que los tricolores pidieron penal; una presunta mano del argentino Gabriel Rojas en el área mirasol, aunque el árbitro acertó al no sancionar.

Del otro lado Peñarol también reclamó dos, pero sin razón. La primera en el primer tiempo, cuando Guillermo Cotugno despejó el balón y chocó su botín con el de Agustín Canobbio. El lateral tricolor no fue con la suela en forma de plancha, sino que conectó el esférico con un recorrido desde abajo. En el complemento se pidió penal de Luis Mejía sobre Cristian Rodríguez, pero el panameño tocó primero la pelota, que después rebotó en el Cebolla, y no hubo más que un choque.

Antes y después de esas jugadas candentes en las áreas, González acertó en el manejo de las tarjetas y quedó a una de su promedio de siete en este 2019. El talense mostró tres amarillas de cada lado; Armando Méndez, Felipe Carvalho y Rafael García en filas tricolores, y Xisco Jiménez, Gabriel Rojas y Rodrigo Abascal del lado aurinegro. Además amonestó a Álvaro Gutiérrez y expulsó a su preparador físico, Marcelo Giarrusso.

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