Cuando el sentido común incitó a pensar antes del duelo que el Borussia Dortmund era el favorito o que la eliminatoria se decidiría en el alargue tras el tanto salvador de Karim Adeyemi, la Atalanta decidió desoír toda lógica para completar, con la épica de un penal a los 90’+8 minutos, una remontada tremenda (4-1, 4-3 global) para regresar, cinco años después, a los octavos de final de la Champions League.

Sin Giacomo Raspadori, sin Charles De Ketelaere y con toda la presión tras el 2-0 encajado en Alemania. Con el fantasma de haber rozado dos años consecutivos los octavos, pero haberse quedado con la miel en los labios. Así saltó al campo la Atalanta. Hizo honor a su apodo: la Dea (diosa en italiano), obró el milagro ante el Dortmund para volver a estar entre los 16 mejores de Europa.

Fue un terremoto la Atalanta en el inicio. Nicola Zalewski y Lorenzo Bernasconi hicieron mucho daño por el perfil zurdo. Gregor Kobel tuvo que acudir al rescate dos veces antes de que, tan solo en el minuto 5, Gianluca Scamacca embocara con el arco vacío un intento de despeje de Ramy Bensebaini, el primero de tres clamorosos.

La Dea reabrió el duelo por completo con todo el tiempo del mundo. Y eso al Dortmund le dio vértigo. Solo a la media hora de duelo se asomó al área de Marco Carnsecchi con un tímido disparo de Julian Brandt. El juego de los alemanes era sintomático.

Hasta que Bensebaini se lo permitió, porque el zaguero argelino, en otra mala decisión, intentó desviar un disparo de Davide Zappacosta que iba manso a las manos del golero. Segundo gol de Atalanta y eliminatoria empatada antes del descanso.

La inercia, pese a dos acercamientos peligrosos del Dortmund, con palo incluido de Maximilian Beier, llevó el partido hacia donde todos pensaban. Al tercero de los de Raffaele Palladino. Mario Pasalic, incombustible, llegó desde la segunda línea para, en una especialidad, rematar de cabeza al segundo palo y desatar la locura en Bérgamo.

Pudo Serhou Guirassy recortar distancias, pero cometió un fallo terrible, incapaz de conectar con el balón en el área pequeña cuando tenía todo de cara. Tuvo que ser Karim Adeyemi, con su talentosa zurda, el que anotara un golazo con un disparo directo al ángulo. Entró en el 70’ al campo y salvó a los suyos en el 75’.

El miedo se apoderó de los 22 jugadores. El alargue estaba escrito en un guion en el que Bensebaini volvió a ser protagonista. Kobel salió mal y dejó en ventaja a Pasalic para sacar un centro con todos descolocados, pero la decisión del argelino de alzar su taco de espaldas acabó con Nikola Krstovic sangrando por el impacto en su cabeza.

El árbitro no vio el penal claro y fue el VAR el que lo llamó a revisión. Lazar Samardzic, en el momento de máxima tensión, fusiló al ángulo para añadir más épica a la historia. En el minuto 90’+8, la Atalanta completó la gesta.

Estará en los octavos por vez primera desde que lo hiciera en 2021 y su próximo rival será Arsenal o Bayern Múnich.