Por Gonzalo de León
@GonzaaDeLeon19
Si hay un país aclamado mundialmente por su turismo, ese es República Dominicana; el segundo más grande del Caribe y que cuenta con una diversidad que lo hace, prácticamente, único. Avanzado tecnológicamente, aún conserva gran parte de las costumbres que lo han hecho famoso.
Para esta nación, la cortesía y la hospitalidad son valores fundamentales, y parte del “estilo de vida dominicano” del que se sacan cartel. A eso se le suma que es, podríamos decir, un “paraíso” por sus playas, ríos y paisajes que atraen a millones de turistas al año.
Si bien muchísimas personas viajan a Dominicana, son pocas las que tienen la oportunidad de quedarse a vivir allí. Alguien que residió en ese país, en su caso por trabajo, fue el protagonista de la historia de hoy: Carlos Pimienta, futbolista uruguayo que en la actualidad tiene 34 años.
Este defensa comenzó a jugar al fútbol en su Treinta y Tres natal y con 16 años se mudó a Montevideo para jugar en Defensor Sporting, en el que estuvo solamente un año, a préstamo, porque su club de origen “no quiso dar el pase”. Para la temporada siguiente se marchó a Peñarol, en el que permaneció “tres o cuatro años” y, posteriormente, recaló en Liverpool, en el cual entrenó seis meses con la Primera División.
“Me fui solo y fue un poco difícil, porque cuando sos gurí te gusta estar con tus amigos y salir, y en Montevideo no salía a ningún lado. Me costó un poco la adaptación, pero a los 18 años conocí a mi novia y ahí la empecé a llevar un poco mejor”, recordó a FútbolUy sobre su llegada a la capital.
Tras eso, volvió a Treinta y Tres, y con 20 años le llegó la oportunidad de ir a jugar a Progreso, en el que debutó en 2013 en la Segunda División profesional. “El fútbol en Uruguay es más difícil todavía porque hay pocos equipos y todo juvenil quiere llegar a Primera. Tengo una virtud que es que no me rindo nunca; yo quería jugar al fútbol y lo único que me interesaba era jugar al fútbol”, confesó.
Carlos Pimienta jugando en Cerrito. Foto: Instagram @carlos.pimientaaa
Luego de tres años en el Gaucho del Pantanoso, en 2016 se fue a jugar al exterior. Concretamente al país que anteriormente mencionamos: República Dominicana. El destino fue el club Universidad O&M.
“Me llegó por medio de un compañero que estaba jugando conmigo: Pablo Munhoz. Me dijo la idea, había un par de uruguayos allá también, uno de ellos, Leandro Silva, quien fue el primer uruguayo que fue a jugar ahí. Y también llegó un técnico uruguayo, Martín Arriola”, relató.
“Me dijeron si me interesaba y como hacía tres años que estaba en Progreso, y también con la misma situación de no cobrar y estar siempre esperando a fin de año para hacerlo, pedí que me dejaran ir, y me dejaron ir”, añadió.
El fútbol en Dominicana “no es el deporte principal y no lo mira nadie”, pero, igualmente, “lo querían hacer bastante profesional, y el equipo al que llegué estaba bien, mejor que algunos equipos de Uruguay”.
“Mi club era una universidad, entonces íbamos a la universidad, desayunábamos, nos llevaban a entrenar, nos daban el almuerzo. Teníamos una cancha normal para entrenar”, señaló.
“Se jugaba todo en el estadio de la capital, que estaba bastante bien”, recordó, y aseguró que el nivel comparado con el fútbol uruguayo es “muy inferior, sería como la C”. Además, “no se paga muy bien”: “El sueldo que se paga, lo pagan en Segunda en Uruguay”.
En cuanto al país, afirmó que “es divino, a media hora tenía una playa y era calor todo el año; no gastaba plata, no gastaba nada, vivía bien”.
“Llegué con todas las ganas, pero después me quería volver, porque no veía que pudiera progresar”, dijo Pimienta, quien estuvo un año jugando allí y confesó: “La verdad es que pensé que después de eso no iba a jugar más al fútbol”.
Pero, en ese momento, a mediados de 2017, le surgió la oportunidad de ir a Miramar Misiones, en el que estuvo un año y medio y “le fue mal” porque descendieron a la C: “Ahí también pensé que no iba a jugar más al fútbol, pero un técnico que tuve agarró de ayudante en Cerrito; me salió la oportunidad para ir y me fui”.
Es así como en 2019 recaló en el Auriverde, con el que subió a Primera División al año siguiente: “Cuando salimos campeones, me llegaron pila de propuestas, porque me fue bien. Me llegaron dos cosas seguras de la Segunda de Chile, pero no quise ir porque tenía ganas de jugar en la Primera de Uruguay. Había un chileno que me llamaba todos los días y me decía ‘por favor, vení, te quiero’”.
Carlos Pimienta jugando en CD Águilas de El Salvador. Foto: Instagram @carlos.pimientaaa
Jugó dos años en Primera antes de volver al exterior, esta vez para jugar en CD Águila de El Salvador, “un país lindo y seguro, porque ya estaba [Nayib] Bukele”: “Era un equipo grande. La experiencia estuvo buena, pero fue medio complicado porque exigían mucho”.
Pero no todo fue color de rosa: “Fue complicado, porque me llevó el presidente y el técnico como que no me quería. Quería llevar un delantero, no un central”. “Me costó un poco. No arranqué jugando y era un equipo grande, con muchas críticas; nos ponían carteles de que nos fuéramos. Pero, al final, salió todo bien porque empecé a jugar y a rendir, y en semifinales del Clausura hice un gol y la gente me empezó a querer”, ahondó.
“Ese torneo se suspendió porque hubo una avalancha en un partido de Alianza y FAS, que son los otros dos equipos grandes, y murieron muchas personas”, recordó, y agregó: “En el torneo siguiente jugué casi todos los partidos, llegamos a la final e hice el primer gol”.
Jugar en un equipo grande “era lindo”, aseveró: “Hacíamos partidos en Nueva York y en los amistosos también se llenaba el estadio; jugamos con estadios llenos, con 40.000 personas”.
Igualmente, criticó la infraestructura que había: “Cuando llegué no tenía un vestuario para cambiarme, nos cambiábamos al aire libre; no teníamos para bañarnos. Eso choca, porque te dicen que vas a un equipo grande y no tenés tu lugar para el entrenamiento, no tenés dónde dejar tus pertenencias”.
“Me querían renovar, pero bajándome el sueldo. No acepté y me volví a Uruguay”, confesó Carlos, quien se marchó a Colón, en la Segunda División, en el que estuvo un semestre antes de volver a salir, esta vez a Venezuela para jugar en Inter de Barinas: “Fue la peor experiencia que tuve”.
“En Colón, la pasé bien, cobraba al día y un buen sueldo. Tomé la decisión de irme y desde el momento en que llegué, en junio o julio hasta noviembre, no cobré un peso ni ganamos un partido”, lamentó.
“Muchos compañeros me ayudaron; nos preguntaban cómo estábamos”, dijo, y pese a vivir esa situación, destacó que “el país es hermoso; tiene playas y la gente es amable”.
“Volví a Uruguay con 33 años, pensando que no iba a jugar más porque ya estaba entregado, no quería más nada”, reconoció. Pero, en ese momento, ya en 2025, le llegó la propuesta de Los Chankas de Perú, donde encontró una especie de segunda casa”: “Me fue bastante bien y renové por dos años”.
Carlos Pimienta jugando en Los Chankas de Perú. Foto: Instagram @carlos.pimientaaa
“Me siento muy cómodo, estoy bien. Los equipos están, la mayoría, al día. Hay equipos que pagan muy buenos sueldos. La liga es competitiva y pareja. La mayoría de los equipos son de altura, y los que no, son del calor. Y después están los cuatro de Lima, como los tres grandes”, indicó.
“Estoy bien acá y tengo un año más de contrato. Me siento cómodo y me permite ahorrar. La verdad es que, lo que pueda jugar, voy a seguir jugando afuera, cuando toque volver, volveremos”, mencionó.
En Perú “te da para ahorrar”, y confesó: “Te podés juntar una platita, pero tampoco es una barbaridad, pero obviamente que sirve más que jugar en Uruguay. Acá [en Perú] el costo de vida que tengo es de 500 dólares mensuales, lo que yo gasto acá, porque estoy en una montaña que no hay nada para hacer, no tengo dónde gastar plata, y, aparte, comer es muy barato. Eso me hace ahorrar un poco más”.
“La comida es muy rica. Comemos ceviche toda la semana”, comentó sobre la cultura peruana.
Carlos aseguró que en “todos los países” en los que ha jugado las ligas “son menores que la liga uruguaya, pero en todos los países es muy difícil jugar”.
“He tenido compañeros que salen de Primera División de Uruguay, que fueron para El Salvador y les fue mal. Tuve compañeros argentinos que fueron para El Salvador desde la B Nacional y les fue mal. Es otro fútbol, son otras exigencias y eso es lo que complica a veces un poco”, señaló.
Y cerró con una recomendación: “El mejor país que estuve es Perú, pero soy una persona a la que le gusta vivir la experiencia. Aparte, en Uruguay, en Primera capaz que es difícil conseguir un equipo, y en lo económico también sirve salir para poder ahorrar. Algunas experiencias fueron difíciles, pero si me toca volver a Venezuela, te digo que volvería”.
Por Gonzalo de León
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