Agustín Canobbio vivió una noche de extremos en Paraná, donde pasó de ser uno de los jugadores más silbados del partido a protagonizar un gesto que terminó robándose todas las miradas.

El uruguayo fue foco de insultos durante el empate 0-0 entre Fluminense y Operário por la ida de la quinta ronda de la Copa do Brasil. Con pasado en Athletico Paranaense, el delantero fue blanco constante de los hinchas del Operario, que no le perdonaron su historia en el club rival y lo hicieron sentir a lo largo de todo el encuentro disputado en Ponta Grossa.

Pero el momento más especial llegó instantes después del final, informó Globo Esporte. El uruguayo se dirigió hacia el sector visitante para cumplir una promesa muy particular. Allí lo esperaba Antonela Castelan, una niña de 11 años que viajó con su padre exclusivamente para verlo.

La joven había llamado la atención en la previa al aparecer con camisetas de Fénix, Peñarol y Athletico, en referencia a la trayectoria del futbolista. Canobbio no dudó: se acercó y le regaló una camiseta de Fluminense, gesto que fue aplaudido y ovacionado por los hinchas en el estadio, en un contraste marcado con lo vivido durante el partido.

Estas son las cosas del fútbol que alegran el corazón. Me demuestran que el trabajo está bien hecho, no solo como jugador, sino como persona”, expresó el delantero tras el encuentro, visiblemente conmovido.

Además, Canobbio recordó su etapa en Athletico Paranaense, al que definió como un club fundamental en su carrera, por haber confiado en él para dar el salto al exigente fútbol brasileño.