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Tras el cese de Marcelo Signorelli como entrenador de la selección uruguaya de básquetbol, el nombre que más empezó a sonar en los medios fue el de Esteban Batista por sus diferencias con el ya ex seleccionador. De hecho, el propio director técnico consideró que esas discrepancias fueron “el detonante” para su salida, y llegó a decir que el jugador operó en su contra para lograr que lo despidieran.
“No estaba en una relación buena con él, pero tampoco me junté para decidir su salida ni estaba al tanto de lo que estaba pasando. Sinceramente no me cayó ni bien ni mal. A mí me da lo mismo porque yo tengo que hacer lo que hice siempre; defender a Uruguay esté o no esté Signorelli, más allá de mis diferencias con él”, contó Batista al programa 100% Deporte, de Sport 890, y lamentó que “al escuchar parece que echaron a la Madre Teresa”.
“Las declaraciones de Signorelli estuvieron fuera de lugar. No es la manera irse de ningún lado empezar a tirar las cosas que tiró ni victimizarse como se victimizó. Para la masa, el malo es el que se queda y el bueno es el que se va. Tal vez habría que preguntarse por qué se va”, comentó, y recordó que el entrenador también “tuvo problemas con otros jugadores en su carrera”, como cuando se fue de Biguá tras coronarse campeón.
“Él me quiso sacar en 2016”
“Que dijera que hubo un complot de mi parte me sorprendió porque es totalmente al revés. Él dice que yo conspiré contra él, pero el problema que tuvimos en Venezuela fue a partir de que él quiso sacarme de la selección en el Sudamericano de 2016”, recordó Batista sobre aquel torneo en el que Uruguay terminó tercero, pocos días después de que él se coronara campeón de la Lega A de Italia con el Emporio Armani Milano.
“Unos días antes hizo su pequeña reunión con el cuerpo técnico y quiso buscar consenso con los jugadores para apartarme del plantel sin haber motivos. Yo había llegado fusilado y dos días antes porque venía de salir campeón en Italia. Me había llamado 25 veces diciéndome que me necesitaba sólo dos partidos y después se manejó horrible porque nunca salió a hablar claro y a decir las cosas como pasaban”, explicó.
“Algunos compañeros se interpusieron gratamente a mi favor. Hubo otros que se hicieron los distraídos y se siguen haciendo. Yo tengo la escuela de siempre defender a los compañeros y tirar para el grupo. Fue lo que pasó y fue mi gran diferencia con él, cuando me enteré que por atrás quiso sacarme”, dijo, y reiteró varias veces que él va “de frente”, a diferencia del entrenador.
“Cuando una persona ve fantasmas por todos lados es dificilísimo. Todos tenemos nuestras personalidades y nuestros errores, pero siempre debemos tratar de convivir y de llevar las cosas para el mismo lado”, comentó el pívot que defenderá a Nacional en la próxima Liga Uruguaya de básquetbol, y recordó que Signorelli es “el primer técnico” con el que tuvo problemas. “No los tuve con el Che García, con Espasandín, Jauri ni Pablo Lópéz”, sostuvo.
El capitanato: “Estoy hablando porque él salió primero a hablar”
En aquel Sudamericano de Venezuela, según Batista, fue el entrenador quien dejó de hablarle y lo “evitaba” después de una dura derrota a manos de Argentina. Para ese torneo, Signorelli nombró capitán a Fitipaldo tras años de capitanato de Batista. El jugador dijo haberlo entendido para ese torneo “porque los muchachos venían entrenando desde un mes atrás”.
“Después de muchas cosas que pasaron, hablamos”, dijo sobre el capitanato. “Era algo que me gustaba y era un deseo personal, pero tampoco me iba a pelear con Fitipaldo. Primero me dijo que sí, y después habló con Fitipaldo y me dijo que no. Yo tengo códigos, pero todo esto lo estoy hablando porque él salió primero a hablar. Tampoco voy a quedar como un idiota bancándome los palos por la linda cara de él”, agregó.
“Si no podés manejar las situaciones porque no tenés la personalidad ni la capacidad para hacerlo, se te complica”, añadió Batista, quien reconoció que el año pasado fue a hablar con Leandro García Morales “para ver cómo estaba su tema y saber si había alguna posibilidad de que jugara” la AmeriCup. “Me parecía un poco injusto que algunos jugadores, estando en un nivel más que óptimo para defender a la selección, no estuvieran por estupideces”, dijo.
Respecto a su relación con García Morales, si bien no negó que existieran diferencias en algunos años compartiendo la selección, dijo que “siempre se fue de frente y nunca se negó un saludo”. “Por más que tuviéramos nuestras asperezas, siempre tiramos para adelante, nos cortinamos, nos pasamos la pelota y si había que cagarse a trompadas nos defendíamos. Después no íbamos a tomarnos una cerveza juntos, pero le tengo un respeto tremendo. Cuando la cosa no estaba bien en 2011, ellos tuvieron un gesto de unidad que para mí fue muy bueno”, recordó.
“Fitipaldo está faltando a la verdad”
“Entiendo que no soy solamente yo el que estaba incómodo”, sostuvo sobre sus diferencias con Signorelli, y se mostró sorprendido por las declaraciones de Bruno Fitipaldo, quien aseguró que no había otros jugadores que tuvieran problemas con el entrenador además de Batista.
“Para mi punto de vista dejan un poco que desear esas declaraciones si son así y si están bien redactadas. Siempre traté de barrer para el lado de mis compañeros cuando fui capitán y cuando no lo fui. Eso es una regla de vestuario primordial. Que hable yo del problema que tenga con Signorelli sí, pero que hable una tercera persona no me parece. Si lo dijo así está faltando a la verdad porque sabe que hay otros implicados que tienen problemas”, afirmó.
“Me sorprende porque he hablado personalmente con él y me manifestó otra cosa. Si vamos a sacarnos la careta, nos la sacamos, pero si vamos a caer simpáticos no. Y no tengo ningún problema con Bruno, pero si vamos a hacer las cosas bien y vamos a empezar a construir, empecemos a decir las cosas como son. Si vas a decir una cosa en un ambiente y cambiar y decir otra en otro, hay que hacerse cargo”, añadió.
“No lo echan por el mal relacionamiento conmigo. Yo con él me llevo mal hace dos años”, recordó, y sostuvo su gran malestar con Signorelli por el episodio de los pasajes en el vuelo Panamá-Montevideo. “No puede ser que priorice su comodidad por sobre la de los jugadores, que después son los que le van a defender la plata en la cancha”, afirmó, y dijo no creerle al entrenador cuando dice que se durmió. “Hay muchas otras cosas que no le creo”, comentó.
“Cuando comparan la selección de fútbol con la de básquet me río porque es totalmente incomparable, por más que tengamos esa fantasía. En lo único que nos parecemos es en las ganas que le ponemos, porque son realidades totalmente opuestas las de la vida diaria de los jugadores”, concluyó.
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