La prensa local calificó este martes de "vergüenza" y "noche más aciaga de la historia del fútbol en Israel" las agresiones que se sucedieron en un abarrotado estadio Bloomfield el lunes después de que Zahavi, ex jugador del Hapoel, empatara el partido de penal y lo celebrara con un gesto desafiante para los hinchas de su ex equipo.
En el minuto 33, un aficionado saltó al césped y trató de agredir al mediapunta israelí del Maccabi, quien no intentó calmar la situación y optó por defenderse golpeando al agresor, hecho que desató incidentes y corridas.
Una vez calmadas las aguas, el árbitro del encuentro, Roei Reinshriber, expulsó con tarjeta roja directa a Zahavi, quien furioso pidió a sus compañeros que abandonaran el campo. Sin embargo, éstos permanecieron en la cancha y el partido se reanudó.
Zahavi salió del terreno hacia los vestuarios escoltado por la policía, entre una lluvia de objetos que caían desde la grada. Fue entonces cuando un grupo de aficionados del Maccabi Tel Aviv se lanzó al césped para protestar por la expulsión de su estrella.
Transcurría el minuto 43, y ante la incapacidad de las fuerzas de seguridad de restaurar el orden, el árbitro, de acuerdo con los capitanes de ambas escuadras, dio por suspendido el clásico ante el enfado y el estupor de la mayor parte del público presente.
"Es una mancha para el fútbol israelí. No me importa de quién es la culpa, ambos equipos debemos ser sancionados de forma ejemplar. Estoy muy triste. El fútbol es sólo un deporte y un juego y no la guerra que hemos vivido esta noche", declaró el técnico del Hapoel, el ex jugador israelí Eyal Berkovic.
Por su parte, el español Paco Ayestarán, del Maccabi, insistió en que la prioridad era la seguridad de los jugadores y que esta "no estaba garantizada". Gran parte de las críticas se las lleva esta mañana la seguridad del estadio y la policía, que durante los incidentes practicó una decena de detenciones.
Este martes está previsto que se reúna de urgencia la Comisión Antiviolencia del Deporte para evaluar los incidentes de la "noche más oscura del fútbol en Israel" como ya se la denomina en el país, mientras que el comité de disciplina de la Federación israelí de Fútbol hará lo propio en las próximas horas.
La Superliga israelí está encabezada por el Ironi Kiryat Shmona, con 17 puntos, seguido por el Maccabi de Tel Aviv -actual campeón- con 15 y un partido menos. Hapoel Tel Aviv, un histórico de la competición que desde hace años arrastra problemas económicos -que permitieron a su rival fichar a Zahavi- es sexto con 10 puntos y también un partido menos.
EFE l Montevideo Portal
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