Mutaz Essah Barshim, figura emblemática del deporte catarí, provocó el delirio de sus compatriotas, que por primera vez en el Mundial llenaron el estadio Khalifa, al revalidar su título de salto alto con una marca de 2,37 metros, el mejor del mundo esta temporada, y la estadounidense Dalilah Muhammad batió su récord del mundo en 400 m vallas con 52 16.
Dos rusos que competían autorizados por la IAAF, Mikhail Akimenko e Ilya Ivanyuk, acompañaron a Barshim en el podio, ambos con 2,35.
La presencia de Barshim, el icono del atletismo catarí, congregó en las gradas del estadio Khalifa a cerca de 50.000 espectadores, casi tantos como en las siete jornadas anteriores.
La mejor marca de la octava etapa fue obra de Dalilah Muhammad, que rebajó en cuatro centésimas su récord mundial de 400 metros vallas para proclamarse campeona con 52.16 por delante de su gran rival del año, su compatriota Sydney McLaughlin (52.23). La gesta le reportará un premio extra de 100.000 dólares por la plusmarca.
Tres meses después de hacer lo mismo con un nuevo récord mundial (52.20), el 28 de julio pasado en los campeonatos nacionales, Muhammad volvió a batir a su joven adversaria y con nuevo récord.
La jamaicana Rushell Clayton se alzó con la medalla de bronce con un tiempo de 53.74, su mejor marca de siempre.
En 400 metros, Steven Gardiner, subcampeón en Londres 2012, batió el récord de Bahamas con 43.48 segundos al cabo de una recta imperial que, al final de una campaña invicto, le entregó el título por delante del colombiano Anthony Zambrano, que hizo historia con su nuevo récord sudamericano (44.15).
El estadounidense Fred Kerley, que contaba entre los favoritos para hacerse con el triunfo, terminó tercero con 44.17 en una carrera con los seis primeros por debajo de los 45 segundos.