Asamoah Gyan quedó marcado en la historia de la Copa del Mundo por fallar el penal que pudo haber depositado por primera vez a una selección africana en semifinales. Fue en el recordado empate a uno entre Uruguay y Ghana en Sudáfrica 2010, cuando la Celeste se impuso por penales tras dramática definición.
La pena máxima que asumió Gyan, ya con el tiempo cumplido en el alargue del partido de cuartos de final frente al equipo de Óscar Washington Tabárez, tenía a todo un continente atrás. Como nunca se vio anteriormente, toda África alentaba a Ghana en el primer Mundial que se disputó fuera de América, Europa o Asia.
Sabido es que aquel disparo en el travesaño cambió por completo la percepción de la selección uruguaya. Lo que pudo ser una dolorosa eliminación frente a un combinado de escaso renombre, probablemente con cambio de entrenador incluido, fue festejo y consolidación de un proceso que hasta hoy sigue en pie.
En la carrera de Gyan también cambiaron cosas. El goleador que por entonces defendía al Rennes de Francia tras pasajes por el Udinese y el Modena de Italia, tuvo su oportunidad en la Premier League inglesa de inmediato, pero su buen pasaje por el Sunderland fue de apenas un año. Después deambuló por mercados poderosos desde lo económico pero no en lo deportivo, como Emiratos Árabes Unidos y China.
A mediados de 2017 recaló en el Kayserispor de Turquía, con el que lleva cuatro goles en 16 partidos, de los cuales fue titular en apenas seis. Con 32 años su carrera va en declive y con su selección disputó sólo cinco partidos en 2017, sin lograr clasificar a Rusia 2018.
Después de Sudáfrica 2010 volvió a ser mundialista en 2014 y marcó dos goles, pero no logró sortear la fase de grupos. Lleva 51 goles en 105 partidos con su selección, de los cuales 27 fueron después de aquel enfrentamiento contra Uruguay. Ninguno de ellos fue de penal, dado un juramento que hizo.
“Mi familia sufrió tanto con el penal del Mundial 2010 que mi madre, antes de morirse, me pidió que no tirara más penales para Ghana. Por eso mantengo mi promesa y no volví a ejecutar penales con la selección”, reconoció al programa español El Enganche.
“Yo siempre lanzaba los penales con Ghana e incluso ya había marcado más goles en ese Mundial desde el punto del penal. Por tanto, nunca podía dudar de tirarlo”, recordó el delantero, que anotó tres veces en Sudáfrica (las tres sellando el score) ante Serbia (1-0 de penal), Australia (1-1 de penal) y Estados Unidos (2-1 en la prórroga de los octavos de final).
“Después de fallar el penal, tuve que lanzar de nuevo en la tanda. Le dije a un compañero que estaba mal ya con el anterior disparo y que si no marcaba, allí se iba a terminar mi carrera”, rememoró Gyan, que lanzó aquel primer disparo de la tanda de penales con enorme jerarquía, metiendo la pelota junto a un ángulo.
Más allá de todas las connotaciones negativas que tuvo aquella jugada para Gyan, reconoce que lo hizo “más famoso” y lo “ayudó a ser más trascendente en otros ámbitos”. “La gente me ve por la calle y aún me pregunta, me critica, me recuerda… ¿por qué fallaste aquel penal? ¡Era nuestro penal!”, confesó.