La Comisión Directiva de Racing autorizó que se abriera el estadio Presidente Perón, más conocido como Cilindro de Avellaneda, para el ingreso del cortejo fúnebre de Ignacio “Rulo” Gómez, antiguo jefe de la barra brava que padecía una enfermedad terminal.
Rulo Gómez fue un histórico líder de la barra brava racinguista (La Guardia Imperial), que en los últimos años fue desplazado. Sus hijos reclamaron apoyo económico a los referentes de la barra actual para afrontar la enfermedad de su padre, y al recibir respuesta negativa protagonizaron un tiroteo en el Club Alvear la semana pasada.
Ese hecho, que comenzó con una emboscara de la facción disidente de La Guardia Imperial contra los líderes actuales durante un asado, llevó a la postergación del cotejo de Copa Argentina que Racing debía jugar ante el Club Atlético Mitre de Santiago del Estero, temiendo un brutal enfrentamiento en las tribunas.
Este episodio de la apertura del estadio para el ingreso de un cortejo fúnebre no es el primero que evidencia una estrecha vinculación entre barras y comisiones directivas de clubes en Argentina. De hecho, en Independiente se abrió el estadio para que Pablo “Bebote” Álvarez y la barra del club despidieran 2014 con un asado y un picado en el campo de juego.