Marcelo de León, director del Departamento de Arbitraje de la Asociación Uruguaya de Fútbol, respaldó la actuación de Gustavo Tejera en el partido que Nacional le ganó a Progreso 1-0 en Durazno, donde el gol de Julián Millán fue polémico por una posible mano de Maximiliano Silvera en la jugada previa.

“Se va a subir en estos días [el video del VAR] para que sea público el chequeo de la jugada. No hay una cámara que demostrara que pegó en el brazo. Al no tener una imagen que claramente demuestre lo contrario, entendemos que hay que mantener la decisión de cancha”, dijo De León al programa 100% deporte de Sport 890.

Sobre el tiempo de juego que se llevaba en ese momento, cuando ya se habían cumplido los dos minutos de adición del primer tiempo, explicó que “es subjetivo y a criterio del árbitro”. “Si lo hubiera terminado, podrían haberse preguntado por qué no jugó más”, justificó.

Sobre la jugada que le costó la segunda tarjeta amarilla a Sebastián Cardozo, recordó que “el VAR, protocolarmente por ahora, no puede intervenir por ninguna tarjeta amarilla”. Además, aseguró que el juez “tomó la decisión correcta” al amonestar por segunda vez.

“Es un trabajo de equipo. Cuando se va a tomar una decisión, se comparte entre los compañeros que están en el campo, sea un asistente o el cuarto árbitro”, añadió en relación a la incidencia.

Por otra parte, defendió la expulsión de Leonel Rocco, quien fue a reclamarle con vehemencia a Tejera después de ver en su tablet la jugada de la segunda tarjeta amarilla a Cardozo, ya que el árbitro se rigió por “regla pura”.

“No se pueden protestar fallos arbitrales luego de un chequeo de una tablet. Sí la puede utilizar como parte de su trabajo, pero está prohibido reglamentariamente protestar mediante un chequeo personal”, dijo sobre Rocco, quien explicó que le dijo al juez que vio la jugada y que no era para amonestar. “Él mismo está acusando el error que cometió”, reflexionó.

Consultado por las formas y los tratos de los jueces, que fueron criticados por varios futbolistas, dijo que vela “para que la conducta de los árbitros sea correcta, como corresponde”. “Muchas veces no asumimos lo que hacen los jugadores en el campo, que es entendible por la adrenalina, pero muchas veces tienen malas actitudes”, concluyó.