“Tuvimos un primer tiempo muy flojo. Esperábamos otra cosa. También hay que reconocer que Cerro Largo se plantó muy bien. Bruno Silva se ve que es tremendo técnico porque me encantó cómo nos planteó”, dijo Diego Aguirre a VTV tras la victoria de Peñarol por 2-1 en el Centenario, y destacó “la presión muy intensa” de su rival, que “no dejó jugar”.

“Cometimos errores y las cosas no salían. No tuvimos juego. Era bastante preocupante, pero sabíamos que había un segundo tiempo y variantes. Encontramos los goles y había que empezar ganando”, agregó el entrenador carbonero, quien sobre el hecho de salir al complemento sin variantes dijo que quiso “darle 10 minutos” al equipo.

“Byron Castillo había tenido un golpe en su cabeza y lo estaba afectando porque no estaba en su nivel. Damián García había tenido un golpe en la rodilla y tampoco lo veía del todo bien. Y el otro cambio fue ofensivo con Leonardo Sequeira [por Eduardo Darias]”, explicó sobre las modificaciones que hizo un par de minutos antes del gol del 1-1.

Aguirre dijo que la lesión de Gastón Ramírez “aparentemente no es nada importante” en lo físico, aunque no supo detallar cuál es la zona afectada, y reconoció “el equipo lo sintió y se quedó sin el juego que venía haciendo porque es el generador de fútbol”. De todos modos, valoró que tiene recambios. “Miro al banco y tengo opciones al mismo nivel de los que están jugando. Eso me genera ilusión”, afirmó.

El entrenador mirasol ponderó el ingreso de Sequeira, que entró con gol y tuvo “un comienzo muy alentador”, y elogió además a Leonardo Fernández. “Pegándole a la pelota, no conozco otro que le pegue tan bien. No recuerdo haber trabajado con un jugador que le pegue tan bien. Trabajé con muchos cracks, pero como le pega Leo, no conozco otro”.

Consultado por el asado que organizó en su casa para unir a la dirigencia, dijo que “estuvo bueno haberse juntado”. “Fue una idea que se me ocurrió 100%, pero pensaba que iba a ser algo más tranquilo. Después se transformó en un evento de peñarolenses y estuvo buenísimo porque fue gente extraordinaria que pasó por la dirigencia de Peñarol, y ni que hablar el honor de recibir al presidente Julio María Sanguinetti en mi casa. Fue extraordinario”, indicó.

“Dimos una señal de unión, aunque es verdad que no la hay mucha. La idea es que, entre todos, el equipo consiga los objetivos”, concluyó.