Diego Aguirre, director técnico de Peñarol, se refirió a la actualidad aurinegra este viernes en una extensa entrevista con el programa Las voces del fútbol de radio El Espectador Deportes 810 AM.
“Si no ganábamos en el Parque, lo de la Supercopa no existía. Pero ahora potencia”, dijo la Fiera sobre el hecho de ganar dos clásicos en un mes, y recordó los pronósticos de la prensa: “Me sorprendió la liviandad o seguridad con la que se hablaba del favoritismo de Nacional. No había razones lógicas para pensar que Nacional llegaba mejor que Peñarol, ni para un favoritismo tan grande. Ninguno llegaba bien”.
“Estos partidos son los que más se parecen a un partido de visitante de Copa Libertadores. Está muy por encima el equipo que lo personal. Capaz esta era la última posibilidad de ganar este año en el Gran Parque Central, y se lo dije a los jugadores”, mencionó.
Aguirre contó cómo reaccionó tras el gol malogrado por Emanuel Gularte: “Me quería morir. A un metro del arco, sin arquero, y que pegue en el palo…La verdad: me quería morir”.
Y dijo cómo lo trata la hinchada de Nacional cuando va al Gran Parque Central: “Me relajan todo, pero bien, con nivel. A veces alguno me hace reír, porque te dicen cosas graciosas. Ya, a esta altura, no te entran esas cosas. Estás blindado”.
Consultado sobre la chance de que Maximiliano Silvera le convierta a Peñarol, fue contundente acerca de qué sentiría: “Sería incómodo. No le gustaría al hincha y tampoco a nosotros. Que se lo haga a otros equipos, pero no a nosotros”.
La Copa Libertadores, Matías Arezo y el plantel de Peñarol
Aguirre confirmó que Maximiliano Olivera y Eduardo Darias no estarán para enfrentar a Danubio este sábado, y habló de la posible salida de Franco González (quien no viene siendo convocado): “Puede pasar porque es un jugador que está abierto a que pueda salir si surge la posibilidad”.
El entrenador de Peñarol recordó la novela de la renovación de Arezo y contó por qué los consideró recién por detrás de Abel Hernández y Facundo Batista: “Es verdad que fue el tercer nueve en contratar y en llegar, porque rápidamente se contrató a Abel Hernández y Facundo Batista. También es verdad que estaba la posibilidad de traer a Arezo en determinadas condiciones que después se ajustaron. Se hablaba de una compra obligatoria de 4 millones de dólares, que para mí eran exagerados para ese tipo de negociación. Después las cosas cambiaron y, acorde a las posibilidades de Peñarol, se fue generando una posibilidad real”.
“Y como le dije a Nacho: ‘Bienvenido. Si tenemos tres, es mejor que dos’. Esto tiene que ser competitivo. Que peleen por un lugar y juegue el que lo hace mejor. La lesión de Abel le dio mucho más espacio y posibilidades de jugar a Arezo. Si mañana viene Abel y empieza a hacer dos goles por partido, capaz termina jugando él. Eso los mantiene a los jugadores con el cuidado de tener que trabajar y entregarse. A veces te sentís dueño del puesto y te podés distender”, agregó.
Sobre el nivel de Fernández, opinó: “Leo va a hacer un gran año. Nos malacostumbró en el 2024, siendo extraordinario por encima de lo que cualquiera se podía imaginar, y no lo pudo repetir en el 2025, pero la intención es que vuelva a su mejor versión y eso facilita todo. Genera una atención especial en el rival y todo el mundo lo respeta por el potencial que tiene. Él asume la responsabilidad porque le gusta la exigencia y presión y es muy competitivo”.
Y elogió la conformación del equipo de Peñarol: “No voy a entrar en esa de qué plantel es mejor, pero nosotros tenemos un muy buen plantel, muy competitivo, y yo estoy contento y conforme con eso. Siempre algún jugador no llega. Lo importante es la cantidad de buenos jugadores que llegaron. Tenemos muy buenas opciones”.
Y se refirió a la Copa Libertadores: “Hace dos meses estoy pensando en el sorteo de la Libertadores. Siempre mirás. Esta Copa la tengo como un objetivo porque no sé si después voy a tener la oportunidad de dirigir otra. Nunca se sabe. La tomo como la última oportunidad. Me ilusiona y motiva. Hay que intentarlo”.
Por último, habló de la chance de mantener la línea de cinco —con la que enfrentó a Nacional— ante Danubio: “Con un cambio de un jugador, podés cambiar de sistema. Sí que quedó como una posibilidad real para utilizarlo en determinados momentos. Tal vez podemos darle continuidad a la forma de jugar. Es bravo cuando tenés jugadores que están muy bien, porque tenés que jugar con 11 y capaz alguno tiene que salir, pero no significa que esté mal o lo estés castigando”.