Contenido creado por José Luis Calvete
Fútbol Internacional
Sinónimo de lucha

Acerbi, el jugador que superó un cáncer y con 37 años anotó su primer gol en la Champions

El defensor que salvó al Inter de la eliminación ante Barcelona las pasó todas: depresión, alcoholismo y un cáncer que lo salvó.

07.05.2025 11:06

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2025-05-07T11:06:00-03:00
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Francesco Acerbi salió en todas las fotos de la clasificación del Inter de Milán a la final de la Champions League. A sus 37 años, el experimentado defensor central anotó su primer gol en un partido por competiciones de la UEFA y salvó a los suyos de la eliminación, ya que selló el 3-3 para forzar la prórroga en el minuto 93.

El zaguero que llegó por sorpresa al área culé para anticipar al uruguayo Ronald Araujo y batir al polaco Wojciech Szczesny tras un buscapié del neerlandés Denzel Dumfries llevaba poco más de un año sin convertir. Su último grito fue el 22 de abril de 2024 para abrir la cuenta en la victoria clásica por 2-1 sobre el Milan.

Pero más allá de números y una edad importante para el nivel en el que compite, lo que hay detrás de Acerbi es una historia de superación. El gol simboliza su trayectoria: luchar hasta el final, cuando todo parece perdido, y salir a flote contra todo pronóstico.

Bien de abajo, con un golpazo siendo joven

Empezó en el Pavia, equipo que lo cedió a préstamo al Renate, Triestina y Spezia durante su etapa juvenil. De la Serie C2 (cuarta categoría) pasó al Reggina de la Serie B con 22 años, y una temporada después, a mediados de 2011, llegó al Chievo Verona, que competía en la Serie A y lo catapultó al primer gran salto de su carrera.

En 2012, poco antes de que firmara con el Milan, falleció su padre. El hecho lo afectó y empezó a recurrir al alcohol para evadir esa pérdida, sumado a que jugó poco en el cuadro rossonero. Volvió al Chievo Verona, aunque tampoco tuvo demasiada continuidad, pero nunca dejó de estar en la Serie A. Desde que debutó a mediados de 2011, se mantuvo hasta hoy.

En julio de 2013 pasó a filas del Sassuolo, y en un chequeo médico le detectaron un tumor testicular que lo obligó a operarse de urgencia y lo tuvo sin poder jugar, aunque apenas por tres semanas. Superó el cáncer y volvió a las canchas, pero una recaída lo llevó a hacer quimioterapia y a perderse el primer semestre de 2014.

Un cáncer que sirvió

En medio de ese contexto, se alimentaba mal y reflotó su gusto por el alcohol, que nunca lo perdió, mezclado con salidas nocturnas que no eran compatibles con el cuidado que necesitaba. La depresión golpeaba la puerta y Acerbi buscó ayuda psicológica para salir. En una entrevista dijo que el cáncer le “salvó la vida” porque “sin él hubiera terminado muy mal”.  

“Sin la enfermedad, habría terminado en la Serie B o me habría retirado. Alguien allá arriba me amaba y me la envió”, reflexionó Acerbi, quien por entonces tenía 26 años. A partir de ese momento, reencausó su vida y su carrera, empezó una dieta acorde a la de un profesional de alto rendimiento y en noviembre de 2014 debutó con la selección italiana.

En Sassuolo se transformó en un habitual de la defensa, hasta que a mediados de 2018 pasó a filas de la Lazio, que pagó 10 millones de euros por su pase. Siendo jugador del equipo capitalino integró el plantel de la Azzurra que conquistó la Eurocopa en 2021, cuando disputó tres partidos en ese certamen, y en agosto de 2022 recaló en Inter, club con el que conquistó su primer Scudetto en 2024.

Hoy, siendo pieza clave de la defensa del equipo dirigido por Simone Inzaghi, Acerbi es el jugador más veterano de un plantel con 11 futbolistas que superan los 30 años, y que tras dejar por el camino al Barcelona y su juventud se ilusiona con conquistar la Champions League.

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