La noche del jueves tuvo una buena y una mala para Sebastián Abreu. La buena noticia, es que pudo jugar los 90 minutos de la semifinal de la Taça Guanabra ante Fluminense, ya recuperado de un pequeño desgarro que padeció la semana pasada. Por tanto, el Loco está en condiciones de jugar el partido de la selección uruguaya ante Rumania el próximo miércoles en Bucarest. La mala, es que falló el último penal y su equipo quedó afuera.

A los 74’, Botafogo se puso en ventaja aprovechando que la zaga adversaria quedó mal parada. Antonio Carlos lanzó en carrera al argentino Herrera, quien llegó al área y asistió al medio al delantero Elkeson, quien convirtió tirándose al piso. Apenas cinco minutos después igualó Leandro Euzebio, gracias a que la defensa local tiró el achique y un defensor quedó “colgado” habilitando a todos.

Finalmente el encuentro fue a la definición por tiros desde el punto del penal, y allí se agigantó la figura del arquero tricolor Diego Cavalieri, el mismo que hace un año por el mismo torneo le contuvo un penal a Abreu cuando el minuano la picó al medio del arco. Aquella vez, hubo otra pena máxima 20 minutos después y el Loco se tomó revancha anotando con una picada pero contra un palo. En esta ocasión, no hubo segunda oportunidad.

El guardameta del Fluminense ya le había tapado el disparo a Lucas, luego de que Jefferson le contuviera el suyo a Jean, y el último remate de la tanda quedó en pies del Loco, quien le pegó abajo contra un palo. Cavalieri fue sobre su derecha y desató el festejo de los fanáticos del Flu, que enfrentará a Vasco da Gama en la final.