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En la historia de los Juegos Olímpicos hay un lugar de privilegio reservado para la inolvidable Nadia Comaneci, quien siendo una niña de apenas 14 años conquistó el primer 10 en gimnasia, aunque el marcador mostró 1.00. Es que no estaba previsto el 10 en el tanteador, y el máximo era 9.95.
“Yo era la última en paralelas y tenía que ir corriendo a la barra de equilibrios. En circunstancias normales no habría mirado el marcador, nunca lo hacía, pero escuché un ruido anormal entre el público”, recordó la ex gimnasta en una entrevista concedida al diario español Marca.
“Una compañera me dijo que el 1.0 debía ser un error en el marcador y que aquella nota tenía que ser un 10. Creo que lo supe desde el primer momento, pero no tuve tiempo de pensarlo”, reconoció Comaneci, quien logró en Montreal siete máximas puntuaciones y tres medallas de oro.
“No fui a Montreal a hacer historia, ni siquiera sabía que nadie hubiera conseguido un 10 en unos Juegos antes. Tampoco hubiera cambiado nada, habría hecho lo mismo, aunque creo que fue mejor no saberlo”, admitió la mejor gimnasta de todos los tiempos.
“Creo que muchos chicos y chicas empezaron a hacer gimnasia a raíz de aquello. Casi todos los días de mi vida hay alguien que me dice que sus hijos empezaron a hacer gimnasia por eso. Incluso muchas chicas me dicen que se llaman Nadia por mí. Así es como se motivan los jóvenes, viendo a otra gente, a otros deportistas, logrando cosas grandes”, contó.
En 1974 fue campeona mundial juvenil, al año siguiente brilló en el Campeonato de Europa en Noruega y en 1976 en New York se quedó con la Copa América, siendo la primera mujer en realizar el doble mortal de espaldas en la salida de su ejercicio de asimétricas.
Su carrera se cerró en 1984 con un total de nueve medallas olímpicas; cinco de oro, tres de plata y una de bronce, logradas entre Montreal 1976 y Moscú 1980. Además fue campeona mundial en 1978 y 79, y europea en 1975, 77 y 79.
Tras su retiro fue entrenadora del equipo rumano de gimnasia y luego del canadiense. En 1989 escapó del dictador comunista Nicolae Caeusescu, quien la había convertido en figura nacional de su régimen. Con su hijo Nicu mantuvo una relación tormentosa que prefiere no recordar cada vez que es consultada al respecto.
En 1989 se instaló en Estados Unidos, donde se nacionalizó, y en 1996 se casó con el gimnasia Bart Conner, cuatro años mayor que ella, con quien tuvo en 2006 a Dylan, su único hijo. Actualmente regentea la “Academia Conner de Gimnasia, Compañía para producir el 10 Perfecto”, en Oklahoma,y está vinculada a obras de caridad y diversas federaciones deportivas.
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