Medio Oriente se encuentra bajo un conflicto bélico desde la pasada semana y genera mucha preocupación en el mundo. Miles de personas están intentando abandonar esos países, y los uruguayos no son la excepción.

Uno de los compatriotas que está varado en uno de los países afectado es Marcos Gómez, futbolista de 21 años que juega en el Al-Kharitiyath, de la Segunda División de Catar, país al que llegó hace un mes tras una gran temporada en Boston River.

“Mi representante llegó con esta oportunidad, que era un gran cambio económica y futbolísticamente, era para mejorar y me tiré de cabeza. En 2022 fue el Mundial en Catar y no veía cercana una guerra”, contó el zaguero olimareño formado en Atenas de san Carlos.

“Me tocó un momento complicado para venir. Si bien en las primeras semanas estuve bien, tranquilo, no tenía ni idea de que podría suceder esto”, añadió en diálogo con el programa Derechos exclusivos de Radio Uruguay.

Con respecto al inicio de la guerra, recordó: “Fue todo tan rápido que no caí en el momento. Estaba durmiendo y me desperté con el celular sonando por las alertas que el país emitió. No entendía nada. Busqué en Twitter a ver qué pasaba y en la tarde comencé a escuchar las explosiones y ver el humo”.

“Están atacando la base aérea de Estados Unidos, por eso se escuchan las explosiones”, explicó, y destacó: “No han caído misiles porque los interceptan en el aire, veo cuando los interceptan. No se ve el cielo tan claro”.

“Ha habido cancelaciones de entrenamientos y partidos; hace tres días volvimos a entrenar y se volvió a cancelar porque se emitió la alerta de máxima seguridad”, pero “es tremendo cómo ellos siguen una vida normal, los shoppings están abiertos y podés ir”. 

“He estado en comunicación con Agustín Soria, y me he juntado un par de veces, y Fabricio Díaz”, contó, y agregó: “Estoy en el hotel que me brindó el club, que se maneja bastante bien con la situación, han estado pendientes. Han venido a hablar con nosotros el técnico y los directivos”.

“Si bien te afecta el estar encerrado y no poder hacer una vida normal, tener gente que está constantemente escribiéndome para ver cómo estoy ayuda un montón. Mis padres están en Treinta y Tres, tengo un hermano en Montevideo y el resto está en Maldonado. Hablo con ellos todos los días y los mantengo al tanto”, ahondó.

Sobre si puede salir del país, dijo: “Me agregaron a un grupo [de WhatsApp] de consulado. Hay gente que se está yendo a Omán vía terrestre y luego salen por Arabia. La situación está compleja y depende de cada región en la que estés”.

“El inglés no es lo mejor que tengo y, por suerte, tengo un compañero ecuatoriano [Lenin Ayoví], y él me ayudó bastante. Lo importante es mantener la calma, si bien se hace difícil por momentos. Tengo alimento y agua, no hay problema en ese sentido”, comentó.

Y cerró contando su rutina en estos momentos: “Me estoy durmiendo tarde, tipo dos de la mañana, y me despierto a las 10. Desayuno, almuerzo, meto un rato de piscina para relajar y en la noche voy a entrenar”.