Oliver López, zaguero de 15 años que milita en el Sportivo Luqueño que dirige el uruguayo Rodrigo López, tuvo un insólito debut este domingo en la primera división de Paraguay. El juvenil entró en el arranque del segundo tiempo y un minuto y medio después, en el primer corte de juego, lo sustituyeron.
Esta situación no es nueva en la máxima categoría del fútbol guaraní. Ya había ocurrido en un partido que 2 de Mayo le ganó a Sportivo Luqueño 2-0 a domicilio el 22 de marzo, cuando el entrenador visitante, Eduardo Ledesma, puso al arquero Antoniel Armoa como titular y lo sacó a los 2’ para poner a Ángel Martínez, el habitual dueño del puesto.
La razón de estas situaciones, tan absurdas para el espectáculo como humillantes para los futbolistas, se debe a una reglamentación que obliga a los clubes a dar participación a sus jóvenes. En total, los sub-19 deben sumar al menos 800 minutos en el certamen.
La “trampa” se da porque aquellos jugadores menores de 19 años que hayan debutado en primera división pueden sumar a esa cuenta del club los minutos en los que defiendan a las selecciones paraguayas a nivel juvenil, sin necesidad de que los entrenadores tengan que ponerlos a ellos, o a otros jóvenes.